Los Juegos Olímpicos de Moscú 1980 fueron los primeros de la historia celebrados en un país del bloque comunista, y también los más afectados por un boicot político en la historia del olimpismo. La invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979 desencadenó una respuesta liderada por Estados Unidos que dejó los Juegos mutilados: 65 países no participaron, y las competiciones se desarrollaron en un ambiente de ausencias notables y legitimidad cuestionada.
Sede y el primer JJOO comunista
Los XXII Juegos Olímpicos se celebraron en Moscú, Unión Soviética, del 19 de julio al 3 de agosto de 1980. Participaron 5.179 atletas de 80 países en 21 deportes. Fue la primera vez que los Juegos se celebraban en Europa del Este y en el sistema político comunista. La URSS invirtió enormes recursos en la organización, construyendo instalaciones modernas y desplegando una logística impecable, aunque la Villa Olímpica fue descrita por muchos atletas como un entorno austero y vigilado.
La ceremonia de apertura fue espectacular, con los habituales despliegues masivos de precisión coreográfica característicos de los regímenes soviéticos. La mascota fue Misha, el simpático oso que se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de la historia olímpica y cuya imagen emocionó a millones de espectadores en la ceremonia de clausura, cuando un globo con forma de Misha se elevó hacia el cielo del Estadio Lenin entre lágrimas del público.
El boicot: los Juegos sin el mundo occidental
Tras la invasión soviética de Afganistán en diciembre de 1979, el presidente estadounidense Jimmy Carter exigió el retraso o el traslado de los Juegos Olímpicos, y ante la negativa del COI, convocó un boicot internacional. Un total de 65 naciones no participaron en Moscú, incluyendo a Estados Unidos, Alemania Occidental, Japón, Canadá y China.
Algunos países cuyas organizaciones olímpicas rechazaron el boicot permitieron a sus atletas competir de forma individual bajo la bandera olímpica en lugar de la nacional: fue el caso de Gran Bretaña, Francia y varios países más. El COI, presidido por Lord Killanin, mantuvo los Juegos en Moscú y en las fechas previstas, estableciendo el principio de que los Juegos no podían ser utilizados como instrumento de presión política —un principio que no impidió el boicot inverso cuatro años después en Los Ángeles.
Coe y Ovett: el duelo del siglo en atletismo
Paradójicamente, el atletismo de fondo en Moscú 1980 produjo uno de los duelos más memorables de la historia olímpica, entre dos atletas británicos: Sebastian Coe y Steve Ovett. Ambos eran los mejores corredores de 800 y 1.500 metros del mundo, y su rivalidad personal y deportiva era tan intensa como cualquier enfrentamiento internacional.
En los 800 metros, cuando Coe era el favorito, ganó Ovett. En los 1.500 metros, cuando Ovett era el favorito, ganó Coe. Ambas carreras fueron de una intensidad dramática excepcional. El intercambio de victorias convirtió a los dos atletas en leyendas del atletismo mundial y su rivalidad sigue siendo estudiada como modelo de excelencia deportiva bajo presión.
Teófilo Stevenson y el boxeo cubano
El peso pesado cubano Teófilo Stevenson conquistó su tercer oro olímpico consecutivo en Moscú (había ganado en Múnich 1972 y Montreal 1976), convirtiéndose en uno de los boxeadores amateurs más dominantes de la historia. Su tercer título, en unos Juegos con el boxeo amateur en su máximo esplendor pese al boicot, consolidó su estatus de leyenda.
Cuba, que no secundó el boicot, fue uno de los países que más brilló en Moscú: la fortaleza del deporte cubano en atletismo, boxeo y béisbol (entonces deporte de exhibición) quedó demostrada con creces. El atleta Alberto Juantorena, que había ganado los 400 y 800 metros en Montreal 1976, fue otro de los grandes protagonistas caribeños, aunque en Moscú no pudo repetir aquella gesta.
España en Moscú: participación sin medallas
España participó en los Juegos de Moscú sin sumarse al boicot americano, aunque tampoco logró medallas. El equipo español compitió en diversas disciplinas bajo la bandera nacional, en una postura coherente con la decisión del Comité Olímpico Español de no instrumentalizar el deporte para fines políticos. Los atletas españoles ganaron experiencia internacional, pero el medallero quedó en blanco.
El dominio soviético en el medallero fue aplastante: con 80 oros, la URSS superó con holgura a todas las naciones participantes. Alemania del Este logró 47 oros. En ausencia de la mayor parte del mundo occidental, el medallero de Moscú 1980 es considerado históricamente incompleto, aunque los logros individuales de muchos atletas de los países participantes fueron indudablemente genuinos.