Detrás de cada carrera de orientación hay un mapa. Y detrás de cada mapa, hay un cartógrafo que ha caminado —a veces durante semanas— por cada metro cuadrado del terreno representado. Los mapas de orientación deportiva son probablemente los documentos cartográficos más detallados y precisos que existen para uso deportivo, y su elaboración es un proceso artesanal que combina tecnología moderna con trabajo de campo intensivo.
El proceso de elaboración
La creación de un mapa de orientación comienza con la adquisición de datos base. Los cartógrafos modernos parten de datos LiDAR —nubes de puntos obtenidas mediante escáner láser aéreo— que permiten generar automáticamente una representación de la topografía con una precisión de decímetros. A partir de estos datos se construye la estructura básica del terreno: curvas de nivel, hidrografía, caminos principales.
Pero aquí comienza el trabajo verdaderamente artesanal. El cartógrafo de orientación debe recorrer a pie todo el área del mapa para verificar, completar y corregir los datos base. El LiDAR detecta el terreno desnudo pero no distingue entre bosque transitable y matorral impenetrable, no registra los caminos de tierra muy estrechos ni las vallas bajas, y puede errar en zonas con cobertura vegetal muy densa. Todo eso hay que añadirlo a pie, en el terreno.
Lo que el cartógrafo registra a pie
Durante su recorrido del terreno, el cartógrafo lleva consigo una versión provisional del mapa y lo va corrigiendo y completando in situ. Para cada zona, debe registrar: el tipo y densidad de la vegetación (el color verde del mapa, con sus gradaciones de densidad), la presencia de rasgos artificiales (vallas, muros, edificios, bordes de camino), los rasgos topográficos menores que no alcanzaron a generar una curva de nivel completa (pequeñas hondonadas, montículos, escalones del terreno) y los elementos del agua (riachuelos, zonas encharcadas, fuentes).
Todo esto se registra en papel o en dispositivos GPS con cartografía editable, y luego se digitaliza en el ordenador. El proceso de digitalización y composición final del mapa puede ser tan largo como el trabajo de campo.
Por qué los mapas son únicos para cada evento
Los mapas de orientación no se publican para uso general: son documentos específicos para la competición. Esto tiene dos razones. La primera es deportiva: si los participantes pudieran estudiar el mapa en casa antes de la carrera, perderían gran parte del elemento de novedad y descubrimiento que hace la orientación única. La segunda es de derechos: los cartógrafos y organizaciones invierten un trabajo enorme en el mapa y son propietarios del resultado.
Algunos mapas de orientación históricamente importantes —los de grandes campeonatos del mundo— se han convertido en objetos de colección entre los orientadores más apasionados. Un mapa del WOC o del JWOC, firmado por el cartógrafo, tiene para muchos orientadores un valor sentimental equivalente al que tiene para un aficionado al fútbol la camiseta de un gran partido.