El golden point es una de las reglas más originales y características del pádel moderno, y distingue a este deporte del tenis en cuanto a la gestión de los deuces. En el tenis tradicional, cuando el marcador llega a 40-40, los jugadores deben ganar dos puntos consecutivos para llevarse el game, lo que puede prolongar indefinidamente ese micro-duelo. En pádel, en cambio, el reglamento establece que un único punto decide el game.
La particularidad del golden point es que no es un punto ordinario: el equipo receptor tiene el derecho de elegir el lado del cuadro al que debe ir el saque antes de que este se ejecute. Esta norma compensa la ventaja del servidor e introduce un elemento táctico interesante. El receptor analizará las tendencias del rival —¿saca más fuerte al palo o al cuerpo?— y elegirá el lado donde considera que tiene más posibilidades de devolver bien o donde el jugador que va a recibir está más cómodo.
El golden point acelera el ritmo de los partidos y garantiza que ningún game se alargue en exceso, algo especialmente relevante en los torneos con muchos encuentros en poco tiempo. Para los espectadores, este momento concentra la tensión de todo el game en un único intercambio, lo que contribuye al carácter espectacular del pádel como deporte de competición y como formato televisivo. El circuito profesional World Padel Tour lo adoptó en su reglamento y otros torneos internacionales lo han seguido.