Javier Fernández López nació el 15 de abril de 1991 en Madrid. Su historia es la de un talento español que tuvo que recorrer miles de kilómetros para encontrar las condiciones que necesitaba para ser el mejor del mundo: las instalaciones de hielo en España eran escasas, la tradición de patinaje artístico prácticamente inexistente, y los recursos económicos de la federación española limitados. Y sin embargo, Fernández se convirtió en el patinador europeo más exitoso de su generación.
Los primeros años: de Madrid a Toronto
Fernández comenzó a patinar en el Centro de Tecnificación de Jaca, en el Pirineo aragonés, uno de los pocos centros de formación de patinaje artístico de España. Con quince años se trasladó a Moscú para entrenarse con el mítico entrenador soviético Nikolai Morozov, en busca de la formación técnica que no podía encontrar en su país.
El gran salto llegó en 2011, cuando Fernández decidió trabajar con Brian Orser en Toronto. Orser, campeón del mundo en 1983 y 1984 y dos veces subcampeón olímpico, había desarrollado su reputación como uno de los mejores entrenadores del mundo. En Toronto, Fernández se encontró entrenando en la misma pista que Yuzuru Hanyu, con quien desarrollaría una relación de amistad y rivalidad deportiva que definiría parte de la narrativa del patinaje artístico masculino de los años 2010.
La hegemonía europea: seis campeonatos consecutivos
Entre 2013 y 2018, Javier Fernández dominó el patinaje artístico europeo de forma aplastante. Sus seis títulos europeos consecutivos igualaron el récord histórico de la disciplina y establecieron un período de hegemonía que ningún otro patinador europeo de la era moderna había conseguido ni ha conseguido desde.
Sus programas en esos años son recordados como algunas de las actuaciones más completas del patinaje artístico europeo: el Charlie Chaplin del programa libre de la temporada 2014-2015, los programas de Sochi y Pyeongchang con los que conquistó al público por su capacidad de comunicar alegría y expresividad sobre el hielo.
Los Campeonatos del Mundo de 2015 y 2016
El salto a la cúspide mundial llegó en Shanghái 2015, donde Fernández ganó su primer título mundial. Al año siguiente, en Boston 2016, repitió título, convirtiéndose en el primer patinador europeo en ganar dos mundiales consecutivos desde Stéphane Lambiel en 2005 y 2006.
Sus victorias mundiales llegaron en el período de mayor competencia del patinaje artístico masculino de la historia: Hanyu, Jason Brown, Patrick Chan y Shoma Uno eran sus rivales directos. Ganar en ese contexto elevó el valor de sus títulos.
Pyeongchang 2018: la medalla de bronce olímpica
En los Juegos de Pyeongchang 2018, a los 26 años, Fernández logró la medalla de bronce, convirtiéndose en el primer patinador artístico español en ganar una medalla olímpica y el primer europeo en ganar una medalla en patinaje artístico individual masculino desde los años noventa. Oro para Hanyu, plata para Shoma Uno, bronce para el español que empezó a patinar en las escasas pistas españolas.
La retirada y el legado en España
Javier Fernández anunció su retirada del patinaje competitivo tras los Juegos de Pyeongchang, a los 27 años. Desde entonces se ha dedicado al patinaje profesional con sus propios espectáculos y shows en España, contribuyendo al desarrollo del deporte en su país.
Su legado en España es difícil de exagerar: antes de Fernández, el patinaje artístico era un deporte prácticamente desconocido para el gran público español. Sus victorias europeas y mundiales, ampliamente cubiertas por los medios nacionales, despertaron un interés sin precedentes. El número de practicantes de patinaje artístico en España creció de forma significativa durante su período de éxitos, un efecto directamente atribuible a su proyección mediática.