En el panteón de las grandes hazañas olímpicas, la actuación de Eric Heiden en Lake Placid 1980 ocupa un lugar especial. Ningún patinador antes ni después ha conseguido ganar los cinco oros individuales disponibles en una misma edición de los Juegos, y los expertos coinciden en que esta hazaña, dado el nivel actual de especialización en el deporte, difícilmente volverá a repetirse.
Un atleta fuera de serie
Eric Arthur Heiden nació en 1958 en Madison, Wisconsin. Desde joven mostró una capacidad atlética excepcional y una versatilidad que le permitía destacar tanto en las pruebas cortas (donde la explosividad y la potencia anaeróbica son claves) como en las largas (donde prima la resistencia aeróbica). Esta combinación es extraordinariamente rara: en el patinaje de velocidad moderno, los mejores en 500m y los mejores en 5.000m son atletas completamente distintos en términos de perfil físico.
Su VO2 máximo (la capacidad de consumo de oxígeno, indicador principal de la resistencia aeróbica) era comparable al de los mejores maratonianos, mientras que su potencia explosiva era la de un sprinter de primer nivel. Su complexión física era también llamativa: piernas enormes y musculosas que eran objeto de fascinación para el público y los medios de comunicación.
Los Juegos de Lake Placid 1980
Lake Placid, en el estado de Nueva York, albergó los XIII Juegos Olímpicos de Invierno en febrero de 1980. El mundo estaba pendiente de los jugadores de hockey americanos (que protagonizarían el mítico «Milagro sobre el hielo» al vencer a la URSS), pero la verdadera maravilla deportiva de aquellos Juegos fue lo que hizo Heiden sobre la pista de patinaje.
500 metros: Heiden ganó el oro en la prueba más explosiva, algo que ya de por sí era notable para alguien que también competía en larga distancia.
1.000 metros: otro oro, otro récord olímpico.
1.500 metros: el tercer oro. Heiden ya era la historia de los Juegos.
5.000 metros: cuarto oro, nuevo récord mundial. La magnitud de lo que estaba ocurriendo empezaba a ser comprendida por el mundo entero.
10.000 metros: quinto oro, nuevo récord mundial. La noche antes de esta prueba, Heiden se fue a ver el partido de hockey en el que EEUU derrotó a la URSS y llegó tarde a casa, luego contaría que durmió poco. Ganó igualmente con una diferencia de varios segundos sobre el segundo clasificado.
El retiro precoz
Para sorpresa de todos, Heiden se retiró del patinaje inmediatamente después de los Juegos de Lake Placid. Tenía 21 años y cinco oros olímpicos, y decidió que su momento en este deporte había terminado. La razón que él mismo explicó fue que el nivel de fama conseguido en Lake Placid le incomodaba profundamente: prefería competir sin la presión mediática que seguiría a cualquier aparición suya a partir de entonces.
El ciclismo y la medicina
Tras el patinaje, Heiden se reinventó como ciclista profesional. Compitió en el Tour de Francia de 1986 como parte del equipo americano 7-Eleven, demostrando que su capacidad atlética era transferible a otros deportes de resistencia.
Después del ciclismo, estudió medicina en la Universidad de Stanford y se especializó en cirugía ortopédica. Trabajó durante años como médico del equipo de hockey de los EEUU y como cirujano en Sacramento. Eric Heiden es hoy uno de los pocos deportistas olímpicos que ha tenido una segunda carrera tan exitosa como la primera, aunque en un campo completamente diferente.