La pistola es el elemento más característico del pentatlón moderno y también el que más ha evolucionado en los últimos años. Desde el tiro con pistola real que formaba parte de las primeras ediciones del deporte hasta la pistola láser del siglo XXI, el recorrido refleja los cambios tecnológicos y organizativos del deporte de alto rendimiento.
La historia del tiro en el pentatlón
Desde los primeros Juegos Olímpicos en que se disputó el pentatlón moderno (Estocolmo 1912) hasta los años noventa, el tiro se practicaba con una pistola de 4,5 mm de aire comprimido que disparaba perdigones de plomo a 10 metros de una diana estática. El tirador tenía un número determinado de disparos para acertar el centro de la diana, y la puntuación dependía de la precisión de los impactos.
Esta modalidad de tiro requería instalaciones específicas: polígonos de tiro con cabinas separadas, sistemas de ventilación, medidas de seguridad y el transporte de las armas y la munición en condiciones estrictamente reguladas. Para los atletas que viajaban a campeonatos internacionales, el traslado de sus pistolas exigía permisos, declaraciones aduaneras y procedimientos especiales en los aeropuertos.
El cambio de 2012
En 2012, con ocasión de los Juegos Olímpicos de Londres, la UIPM introdujo la pistola láser y, de forma simultánea, el nuevo formato del láser-run. El cambio no fue solo tecnológico: transformó completamente la estructura de la prueba de tiro dentro del pentatlón.
La pistola láser funciona mediante emisión de infrarrojos: apunta a una diana electrónica que detecta el impacto del haz de luz y registra si el tiro es válido o no. No hay proyectiles, no hay pólvora, no hay ruido de disparo. El sistema es completamente seguro, puede instalarse al aire libre en cualquier estadio y no requiere ningún trámite especial para su transporte internacional.
Características técnicas de la pistola láser
Las pistolas láser homologadas por la UIPM están diseñadas para simular lo más posible el comportamiento de una pistola real. Tienen el mismo peso y ergonomía que las pistolas de competición de aire comprimido, con la misma empuñadura, los mismos controles y la misma visión de puntería. La diferencia es que en lugar de una cámara de aire, el mecanismo de disparo activa un emisor de infrarrojos.
La diana electrónica registra los impactos en tiempo real y un sistema informático comunica a los atletas (mediante señales visuales y acústicas) si el tiro ha sido válido. Cuando los cinco toques son registrados, una señal verde o acústica indica al atleta que puede salir a correr.
Ventajas para el deporte
La adopción de la pistola láser ha tenido consecuencias muy positivas para el desarrollo del pentatlón moderno. Los campeonatos pueden organizarse en instalaciones convencionales sin necesidad de construir polígonos de tiro permanentes. El material puede transportarse en maletas normales. Los costes de organización se reducen significativamente.
Además, la integración del tiro en el láser-run ha creado una prueba final mucho más emocionante para el espectador. Ver a los atletas llegar corriendo al campo de tiro, controlar la respiración y disparar con rapidez mientras sus rivales se acercan por la pista crea un nivel de tensión y espectacularidad que la disciplina de tiro estático nunca pudo generar.