Si se pregunta en cualquier bar o en cualquier reunión familiar cuál es el deporte con más practicantes del mundo, las respuestas más comunes serán el fútbol, el running, el ciclismo o quizás el tenis. Pocas personas mencionarán la pesca. Y sin embargo, la pesca es probablemente la actividad físico-deportiva con más practicantes del planeta: más de 700 millones de personas en todo el mundo cogen una caña de forma regular. Es una cifra que supera la suma de todos los practicantes del fútbol, el baloncesto y el tenis juntos.
Los números que sorprenden
La FAO (Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas) estima que entre 700 y 800 millones de personas en el mundo practican la pesca recreativa o deportiva de forma regular. Si se añade la pesca de subsistencia —millones de familias en Asia, África y Latinoamérica que pescan para completar su dieta— la cifra supera los mil millones de personas.
En Estados Unidos, más de 49 millones de personas compran una licencia de pesca cada año, según el informe de la Fish & Wildlife Service. Es más gente que la que juega al golf, al tenis y al esquí juntos. En China, donde la pesca tiene una tradición milenaria, el número de practicantes supera los 150 millones. En la India, a pesar de tener regulaciones menos estrictas y estadísticas menos precisas, los estimados hablan de decenas de millones de pescadores recreativos. En Europa, los países con más practicantes son Francia, Alemania, el Reino Unido y los países nórdicos.
En España, más de 1,2 millones de licencias de pesca se expiden anualmente, una cifra que solo recoge a los pescadores que pescan en aguas que requieren licencia. La pesca es una de las actividades de ocio al aire libre más extendidas del país, superando en número de practicantes a deportes como el tenis, el ciclismo o el esquí.
Por qué la pesca es invisible en los medios
A pesar de sus cifras astronómicas de practicantes, la pesca tiene una presencia mediática mínima comparada con otros deportes. No hay pesca en los Juegos Olímpicos (aunque la FIPS lo ha solicitado). No hay grandes retransmisiones de prime time de los campeonatos del mundo. Los medios generalistas prácticamente no cubren los resultados de los campeonatos nacionales o internacionales de pesca deportiva.
Hay varias razones para esta invisibilidad. La pesca es un deporte de participación, no de espectáculo: su esencia es la espera, la observación y el momento puntual de la captura, difíciles de convertir en espectáculo televisivo sostenido. Los escenarios son difusos —un río, un embalse, el mar abierto— sin la concentración espacial de un estadio. Y la base de practicantes está distribuida de manera muy uniforme por toda la sociedad, sin los núcleos urbanos concentrados que caracterizan a los deportes con mayor impacto mediático.
El bass fishing americano ha sido el experimento más exitoso para convertir la pesca en espectáculo televisivo, con retransmisiones en directo que muestran a los competidores en sus barcos y actualizan la clasificación en tiempo real. Pero incluso este formato tiene audiencias muy modestas comparadas con los deportes de equipo.
La invisibilidad no resta realidad
La escasa visibilidad mediática de la pesca no resta nada a la realidad de sus cifras. Cada fin de semana, millones de personas en todo el mundo se levantan antes del amanecer para estar en el río o en el mar al alba. Cada tarde de verano, miles de niños aprenden a pescar con sus padres o abuelos a la orilla de algún río o lago. La pesca es, para millones de personas, una parte central de su vida de ocio, de su relación con la naturaleza y de su identidad cultural.
Y la pesca deportiva de competición, aunque invisible para los grandes medios, tiene sus propios ídolos, sus campeonatos del mundo, sus récords históricos y su propia cultura. Kevin VanDam es tan ídolo para los basseros americanos como Cristiano Ronaldo para los futbolistas. El récord de George Perry con el largemouth bass de 10,09 kg lleva noventa años siendo el Santo Grial de los pescadores de bass. El Campeonato del Mundo de Mosca de la FIPS reúne a los mejores técnicos de la pesca fluvial de todo el mundo. Solo que ocurre lejos de las pantallas y de las portadas de los periódicos.
El impacto económico
Los 700 millones de pescadores generan un impacto económico enorme. Solo en Estados Unidos, la pesca recreativa mueve más de 60.000 millones de dólares anuales, según la American Sportfishing Association. En Europa, la cifra supera los 25.000 millones de euros. Fabricantes de cañas, carretes y señuelos; empresas de embarcaciones; turismo pesquero; tiendas especializadas; industria de ropa y accesorios al aire libre: la economía de la pesca es mayor que la de muchos deportes mediáticamente mucho más visibles.