En el mundo de la pesca deportiva, hay un libro de récords oficial: el IGFA Record Book, publicado por la International Game Fish Association, con sede en Dania Beach, Florida. El IGFA lleva desde 1939 certificando y manteniendo los récords mundiales de pesca con caña, especie por especie y categoría de hilo por categoría de hilo. Entre todas las entradas de ese libro, hay una que lleva noventa años resistiendo todos los intentos de superación: el largemouth bass de George Perry, capturado en Georgia en 1932 con un peso de 10,09 kg.
El IGFA y la certificación de récords
Antes de entrar en los récords concretos, es fundamental entender cómo funciona el sistema de certificación del IGFA. No cualquier pez grande capturado con caña es automáticamente un récord mundial. Para que una captura sea reconocida, deben cumplirse condiciones estrictas:
- El material debe ser reglamentario (caña, carrete, hilo de las categorías reconocidas por el IGFA, anzuelos permitidos).
- No se pueden usar ayudas mecánicas no permitidas (motores para arrastrar al pez, por ejemplo).
- La captura debe tener testigos que puedan certificar que se realizó de manera reglamentaria.
- El pez debe pesarse en una báscula certificada y calibrada.
- Toda la documentación (fotos, datos de la captura, información del material usado) debe enviarse al IGFA con el formulario de solicitud de récord.
Este sistema garantiza la integridad de los récords, aunque también significa que muchas capturas excepcionales quedan sin certificar porque el pescador no siguió el protocolo o no tenía los materiales homologados.
El Santo Grial: el largemouth bass de George Perry
De todos los récords del IGFA, el que más expectación genera en el mundo de la pesca deportiva es el de la largemouth bass (Micropterus salmoides). El récord actual lleva en el libro desde el 2 de junio de 1932, cuando George Perry, un granjero de Georgia de 20 años, capturó un ejemplar de 10,09 kg (22 libras y 4 onzas) en el lago Montgomery, en el condado de Telfair.
La historia del récord de Perry es extraordinaria no solo por el pez en sí —un ejemplar de talla casi incomprensible para una especie cuyo peso medio adulto ronda los 2-3 kg— sino por las circunstancias de la captura. Perry no era un pescador de competición ni tenía ningún equipo especial. Pescaba con material básico para complementar la alimentación de su familia durante la Gran Depresión. Cuando capturó el enorme bass, siguió el protocolo de la época y lo pesó en la báscula de una tienda rural cercana, donde un funcionario local lo certificó. Perry y su compañero se comieron el pez.
Durante décadas, el récord de Perry parecía inalcanzable. El largemouth bass de más de 9 kg es ya excepcional; uno de más de 10 kg bordea lo que parece posible biológicamente para la especie. En 1986, una candidata seria apareció en California: un bass de más de 9,8 kg que se acercó peligrosamente al récord. Pero no lo superó.
El desafío más serio llegó en 2009, cuando el pescador japonés Manabu Kurita capturó un bass de 10,12 kg en el lago Biwa, Japón. Sin embargo, el IGFA determinó que el peso era prácticamente idéntico al de Perry (la diferencia era inferior al margen de error reglamentario de dos onzas) y reconoció a Kurita como co-titular del récord en empate técnico. Técnicamente, el récord de Perry de 1932 sigue siendo el más antiguo de las grandes especies deportivas en el libro del IGFA.
Otros récords notables
El IGFA mantiene récords en cientos de especies. Algunos de los más espectaculares:
Pez vela del Atlántico (Istiophorus albicans): el record está en más de 58 kg. Estas criaturas de aleta dorsal desplegada son el sueño de los pescadores de altura por su velocidad y combatividad.
Marlín negro (Makaira indica): el mayor capturado con caña superó los 700 kg (1.560 libras), capturado en Cabo Blanco, Perú, en 1953. Uno de los récords más espectaculares de la historia de la pesca.
Atún rojo (Thunnus thynnus): el récord de atún rojo capturado con caña supera los 679 kg, aunque los registros más recientes de ejemplares gigantescos en el Atlántico Norte generan periódicamente noticias en el mundo de la pesca deportiva de altura.
Siluro europeo (Silurus glanis): el siluro o wels catfish es el pez depredador de agua dulce más grande de Europa. Los ejemplares récord capturados en el río Ebro y en el lago Po superan los 100 kg en el IGFA, convirtiendo al Ebro español en uno de los ríos de referencia mundial para los silureros.
El debate sobre los récords y la sostenibilidad
La búsqueda de récords plantea una tensión con los principios de sostenibilidad de la pesca deportiva moderna. Los peces de talla récord son casi invariablemente individuos muy viejos que han tardado décadas en alcanzar ese tamaño, y sus contribuciones genéticas y ecológicas al ecosistema son irreemplazables. Por eso, la tendencia moderna en la pesca deportiva es fotografiar el pez récord, certificar el peso y devolverlo vivo al agua, en lugar de matarlo y conservarlo como trofeo como se hacía históricamente. El IGFA acepta desde hace años los récords con fotografía y liberación del ejemplar.