Jay deVilliers nació en 1985 en Sudáfrica y llegó al pickleball desde el tenis, una transición común en el circuito profesional del deporte pero que en su caso tuvo una dimensión adicional: era uno de los primeros jugadores no norteamericanos en competir y ganar a nivel profesional en el circuito estadounidense. Esta posición de pionero internacional le ha dado una relevancia en la historia del deporte que va más allá de sus títulos individuales.
El primer internacionalista del pickleball profesional
El pickleball nació en Estados Unidos en los años sesenta y durante décadas fue un deporte casi exclusivamente norteamericano. Su explosión reciente ha llevado el deporte a todos los continentes, pero los primeros jugadores internacionales en llegar al circuito profesional estadounidense fueron verdaderos pioneros. Jay deVilliers fue uno de ellos: un sudafricano que llegó a competir y a ganar contra los mejores jugadores del mundo en los torneos más importantes del circuito.
Esta posición de primer internacional exitoso le dio una visibilidad especial. Para los jugadores de otros países que seguían el deporte con interés pero no tenían referentes fuera de Norteamérica, deVilliers era la prueba de que era posible competir al más alto nivel viniendo de fuera. Esa función de modelo y pionero tiene un valor que no siempre se mide en trofeos pero que es fundamental en el crecimiento de un deporte.
El estilo técnico heredado del tenis
La base tenística de deVilliers es visible en su juego. Su manejo de la pala —en cuanto a empuñadura, posicionamiento de muñeca y generación de efecto en el balón— tiene la sofisticación de alguien que ha pasado años en las pistas de tenis de competición. La transición al pickleball le permitió aplicar esas habilidades en un contexto donde las pistas son más pequeñas, la red está más baja y el juego en la cocina —la zona de no volea— tiene un protagonismo que el tenis no conoce.
Como ocurre con muchos tenistas que pasan al pickleball, el reto principal fue adaptar los instintos desarrollados en el tenis —donde los golpes potentes desde el fondo son fundamentales— al ritmo más pausado y controlado que el pickleball de alto nivel requiere en la cocina. deVilliers hizo esa adaptación con éxito, convirtiéndose en un jugador completo y competitivo en todos los aspectos del juego.
La expansión del pickleball en Sudáfrica
Paralelamente a su carrera como jugador, deVilliers ha sido un promotor activo del pickleball en Sudáfrica, contribuyendo a crear una comunidad de practicantes en un país donde el deporte prácticamente no existía hace pocos años. Su visibilidad en el circuito estadounidense ha sido la mejor publicidad posible para el pickleball en su país: cada victoria de deVilliers en un torneo del PPA o la APP llega a los aficionados sudafricanos como demostración de que el deporte es serio, competitivo y capaz de producir figuras de clase mundial también fuera de Norteamérica.
Esta dimensión de embajador global del deporte lo convierte en una figura única en la historia del pickleball profesional.
Un modelo para la internacionalización del deporte
La carrera de Jay deVilliers es el argumento más convincente de que el pickleball tiene futuro como deporte verdaderamente global. Si un jugador formado en Sudáfrica puede llegar al circuito profesional estadounidense, competir con los mejores del mundo y ganar torneos importantes, significa que el deporte tiene la capacidad de producir talento en cualquier rincón del planeta. Para la Federación Internacional de Pickleball y para todos los que trabajan en la expansión del deporte, el ejemplo de deVilliers es la mejor noticia posible.