El 9 de agosto de 2016 es una fecha marcada en la historia del deporte español. En el Parque Olímpico de Deodoro, en Río de Janeiro, Maialen Chourraut se colgó la medalla de plata en K1 femenino y escribió el primer capítulo medállico de España en el piragüismo en eslalon olímpico. Fue el resultado de décadas de trabajo de la federación española, de los clubes vascos y navarros, y de una deportista que no se rindió en doce años de espera.
El camino hasta Río: doce años sin medalla
Chourraut había competido en tres ediciones de los Juegos Olímpicos antes de Río 2016 (Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012) sin alcanzar el podio. En cada edición estuvo cerca, pero la competencia del eslalon femenino de alto nivel es tan cerrada que la diferencia entre el podio y el cuarto puesto puede ser de décimas de segundo.
A los 32 años, cuando muchos deportistas ya han colgado el neopreno, Chourraut llegó a Río como una de las palistas más en forma del circuito, con años de experiencia acumulada que la hacían especialmente peligrosa en las finales donde la presión y la inteligencia táctica marcan la diferencia.
La final en Deodoro
El canal olímpico de Deodoro presentaba condiciones técnicas exigentes, con remontes difíciles y un caudal que hacía los pasos de puerta más comprometidos de lo habitual. Chourraut realizó una de las mejores bajadas de su carrera: sin toques de puerta, con una línea limpia en todas las puertas y un tiempo final que la situó claramente en el podio.
La única palista que la superó fue Jessica Fox de Australia, que bajó en un tiempo inferior. El bronce fue para Emilie Fer de Francia. España, con plata, subía por primera vez al podio olímpico del eslalon.
El impacto del récord en el piragüismo español
La medalla de Río tuvo un impacto importante en el piragüismo español. La visibilidad del eslalon en los medios de comunicación españoles aumentó considerablemente. Los clubes de piragüismo de aguas bravas del norte de España registraron un aumento de afiliaciones en los meses siguientes a Río. Y la Real Federación Española de Piragüismo pudo argumentar mejor la necesidad de inversión en instalaciones y programas de alto rendimiento para el eslalon.
El récord también tiene una dimensión simbólica para el deporte femenino español: Chourraut fue uno de los nombres más repetidos en el análisis del rendimiento deportivo español en los Juegos de Río, en un año donde el deporte femenino español tuvo una representación destacada en el medallero.
El segundo récord: la primera española con dos medallas en eslalon
Cuatro años después, en Tokio 2020, Chourraut superó su propio récord al ganar la medalla de bronce, convirtiéndose en la primera española con dos medallas olímpicas en eslalon. Ese segundo registro no fue solo una medalla más: fue la confirmación de que la plata de Río no había sido un pico aislado sino el resultado de un nivel de excelencia sostenido que Chourraut mantuvo más allá de los 35 años.