El nombre de David Cal está asociado a la plata olímpica con una conexión casi perfecta: cuatro medallas de plata en dos ediciones olímpicas consecutivas. Un palmarés que cualquier deportista envidiaría y que, sin embargo, siempre estuvo acompañado de la pregunta: ¿y el oro?
Infancia en Galicia
David Cal nació el 30 de julio de 1982 en Ponteareas, un municipio de la provincia de Pontevedra. Galicia, con sus rías y sus ríos de montaña, es tierra de tradición palista. Cal se inició en el piragüismo de joven y muy pronto mostró unas condiciones excepcionales para el eslalon, especialmente en la modalidad de canoa (remo de una sola pala).
Subir en canoa —de rodillas, con un remo asimétrico— es una de las habilidades más difíciles del piragüismo. Cal no solo la dominó: llegó a convertirse en el mejor o uno de los mejores del mundo durante varios años.
Atenas 2004: la revelación
En los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, David Cal irrumpió en el panorama olímpico como una de las grandes revelaciones del piragüismo mundial. Con 21 años, conquistó dos medallas de plata: una en C1 eslalon y otra en C2 eslalon (junto a Carlos Pérez). Esas dos platas en una sola edición olímpica convirtieron a Cal en el deportista español más laureado de los Juegos de Atenas.
Pekín 2008: el doblete se repite
Cuatro años después, en Pekín 2008, David Cal volvió a subir al podio… dos veces más. Otras dos medallas de plata, en C1 y C2, para sumar cuatro preseas olímpicas en total. En ese momento, Cal era el deportista español con más medallas olímpicas de la historia, una marca que mantendría hasta que Saúl Craviotto la superara.
Lo más llamativo de su palmarés es su consistencia: cuatro finales olímpicas, cuatro podios. Pero también cuatro derrotas en la última carrera. El oro olímpico, el que más deseaba, nunca llegó, lo que convierte su carrera en una historia de éxito marcada por la frustración de ese último escalón.
El rival que siempre estuvo
En sus dos ediciones olímpicas, David Cal tuvo que enfrentarse a rivales formidables. En Atenas 2004, el campeón olímpico de C1 fue el eslovaco Michal Martikan, uno de los mejores palistas de eslalon de la historia. En Pekín 2008, el oro fue para el francés Alexandre Prigent. Cal siempre llegó segundo, siempre rozando la cumbre pero sin alcanzarla.
La retirada y el legado
David Cal se retiró del piragüismo activo después de los Juegos de Pekín 2008, aunque siguió vinculado al deporte como técnico y promotor. Su legado es indiscutible: abrió una época dorada del piragüismo español y demostró que en la modalidad de eslalon, España podía competir con los mejores del mundo.
Hoy, el nombre de David Cal evoca una carrera brillante, cuatro podios olímpicos y la eterna pregunta sobre si habría podido o debido ganar el oro alguna vez. Aunque la respuesta nunca llegará, la grandeza de su palmarés no necesita ese escalón final para ser reconocida.