David Cal: el rey de la canoa española
David Cal Figueroa (Cangas do Morrazo, Pontevedra, 1982) es el deportista más laureado en la historia del piragüismo español y uno de los más grandes de la historia mundial de la canoa en aguas tranquilas. Su dominio en la modalidad C-1 —canoa individual— se extendió durante más de una década y le valió un palmarés olímpico sin parangón en España.
Sus cinco medallas olímpicas se reparten en tres ediciones de los Juegos: dos platas en Atenas 2004 (C-1 500m y C-1 1000m), una de oro y una plata en Pekín 2008 (C-1 1000m y C-1 500m, respectivamente), y otra plata en Londres 2012 (C-1 1000m). A lo largo de su carrera sumó también 11 medallas en Campeonatos del Mundo y numerosos títulos europeos, convirtiéndose en una figura de referencia del deporte español a nivel internacional. Nacido en la ría de Vigo, Cal es el emblema de una tradición palista gallega que sigue produciendo campeones.
Saúl Craviotto: el hombre de los Juegos Olímpicos
Saúl Craviotto Rivero (Fraga, Huesca, 1984) es probablemente el deportista español con mayor proyección olímpica de todos los tiempos en piragüismo. Especialista en kayak de velocidad, Craviotto ha participado en cinco ediciones de los Juegos Olímpicos y ha ganado medallas en cuatro de ellas, una hazaña sin precedentes en el deporte español.
Su primer gran éxito llegó en Pekín 2008, donde ganó el oro en K-2 200m junto a Carlos Pérez. En Londres 2012 revalidó el bronce en K-2 200m y en Río 2016 conquistó el oro en K-1 200m, convirtiéndose en uno de los pocos españoles en ganar dos oros olímpicos en diferentes disciplinas. Su longevidad deportiva y su capacidad para reinventarse tácticamente en cada ciclo lo colocan como uno de los grandes referentes del kayak mundial. Fuera del agua, Craviotto también ha sido portador de la bandera española en varias ceremonias olímpicas.
Carlos Pérez: el compañero perfecto
Carlos Pérez Rial (Valladolid, 1983) formó junto a Saúl Craviotto la dupla más exitosa del kayak español en los primeros años del siglo XXI. Su victoria en K-2 200m en Pekín 2008 fue el resultado de años de trabajo conjunto y una compenetración técnica excepcional. Aunque su carrera individual fue menos brillante que la de Craviotto, su aportación al éxito colectivo del piragüismo español fue determinante.
Pérez representó también el modelo de palista formado en los clubes del interior de España, demostrando que el kayak de velocidad no es un deporte exclusivo de las regiones costeras. Su entrega durante los años de preparación para Pekín y su rendimiento en la gran final sirvieron de inspiración para toda una generación de palistas jóvenes.
Maialen Chourraut: la reina del eslalon
Maialen Chourraut Oyarzabal (Hernani, Gipuzkoa, 1983) es la mayor exponente de la escuela española de piragüismo de eslalon y una de las mejores kayakistas de aguas bravas de todos los tiempos. Especialista en K-1 eslalon —la modalidad en la que se navega entre puertas en ríos de aguas bravas—, Chourraut tardó años en llegar al podio olímpico pero cuando lo consiguió fue de la manera más contundente posible.
En los Juegos Olímpicos de Río 2016, con 33 años, ganó la medalla de oro en K-1 eslalon con una final perfecta en las aguas del canal de Deodoro. Cuatro años más tarde, en Tokio 2020 (disputados en 2021 por la pandemia), ganó la medalla de bronce a los 38 años, confirmando su excepcional longevidad deportiva. Su palmarés incluye además varios títulos mundiales y europeos. Chourraut es el máximo símbolo de la escuela vasca de piragüismo de eslalon, una tradición que la tiene como figura cimera.
Teresa Portela: la veterana del kayak femenino
Teresa Portela Rivas (Cangas do Morrazo, Pontevedra, 1982) es una de las palistas más prolíficas de la historia del kayak de velocidad español y mundial. Coterránea de David Cal, Portela ha representado a España en seis ediciones de los Juegos Olímpicos —desde Atenas 2004 hasta París 2024—, convirtiéndose en la deportista española con más participaciones olímpicas en piragüismo.
A pesar de ser una medallista habitual en Campeonatos del Mundo y de Europa —con más de 20 medallas internacionales en su haber—, el podio olímpico se le resistió durante décadas. En los Juegos de Tokio 2020 rozó el bronce en K-1 200m. Su perseverancia y dedicación al deporte son un ejemplo para el piragüismo español, que la considera una de sus grandes embajadoras. Portela ha combinado su carrera deportiva con la maternidad, regresando al más alto nivel en cada ciclo olímpico.
El legado: una potencia que sigue creciendo
El conjunto de estos palistas representa el núcleo duro de una generación dorada que ha colocado al piragüismo español en el mapa mundial del deporte. Pero el legado va más allá de las medallas: la infraestructura de clubes, las instalaciones de alto rendimiento y la cultura palista construida por estos deportistas están produciendo una nueva generación de competidores que mantiene a España en los puestos de cabeza de los rankings mundiales. El piragüismo es hoy uno de los deportes en los que España puede aspirar con realismo a las medallas más altas en cualquier competición internacional.