Antes de que Adolfo Cambiaso monopolizara el polo mundial, hubo una generación dorada de jugadores argentinos que dominaron el circuito internacional durante los años 80 y primera mitad de los 90. Gonzalo Pieres fue uno de los más brillantes de esa generación, y su legado vive hoy en sus hijos Facundo y Gonzalo Jr.
El jugador de una generación brillante
Gonzalo Pieres nació en 1956 en Argentina y se formó en el polo durante las décadas de los 70 y 80, cuando el circuito internacional comenzaba a ser más competitivo y exigente. Su talento natural y la dedicación al entrenamiento le permitieron alcanzar el hándicap +10, la cúspide del polo mundial.
La generación de Gonzalo Pieres coincidió con una efervescencia extraordinaria del polo argentino. Los hermanos Alfredo y Gonzalo Pieres, los hermanos Heguy, Eduardo Moore y otros jugadores de aquella época conformaron un núcleo de talento sin precedentes que terminó de consolidar la supremacía argentina en el polo mundial.
El estilo de juego
Gonzalo Pieres era conocido por un juego equilibrado y eficiente, con una excelente lectura táctica y una relación con los caballos que reflejaba el pedigree ecuestre de las familias de las pampas bonaerenses. Jugaba principalmente en las posiciones de número 2 y número 3, las más influyentes tácticamente en un equipo de polo.
Su capacidad para organizar el juego de su equipo desde el centro del campo y para conectar las acciones defensivas con el ataque era uno de sus puntos fuertes, y fue un modelo de jugador completo que sus hijos han intentado emular en sus propias carreras.
Las victorias en el Abierto Argentino
Durante los años 80 y principios de los 90, Gonzalo Pieres fue una presencia constante en las finales del Abierto Argentino de Palermo, el torneo más importante del mundo. Sus victorias en el torneo —siempre con equipos de máximo nivel— le consolidaron como uno de los grandes del polo argentino.
En el circuito internacional, sus actuaciones en el British Open, el US Open y otros grandes torneos europeos y americanos confirmaron que el polo de Gonzalo Pieres no era solo de élite argentina, sino de élite mundial absoluta.
El patriarca de una dinastía
El legado más perdurable de Gonzalo Pieres quizás no sea deportivo sino familiar. Sus hijos Facundo Pieres y Gonzalo Pieres Jr. son ambos jugadores profesionales de muy alto nivel, y Facundo ha alcanzado el hándicap +10 siguiendo los pasos de su padre.
El equipo Ellerstina —nombre que proviene de la estancia familiar de los Pieres— ha sido durante décadas el principal rival de la La Dolfina de Cambiaso en el Abierto Argentino, y esa rivalidad intergeneracional ha dado al polo algunas de sus mejores finales de la historia moderna.
Gonzalo Pieres transmitió a sus hijos no solo la técnica del polo sino también la cultura de trabajo, el respeto por los caballos y la mentalidad competitiva que hace falta para sobrevivir en el polo de alto nivel. En ese sentido, su influencia en el polo argentino y mundial es tan grande como sus victorias individuales.
El polo de los 80 y su contexto histórico
Para entender a Gonzalo Pieres hay que entender el contexto del polo de su época. Los años 80 fueron un período de transición del polo: el deporte se profesionalizaba rápidamente, los grandes patrones comenzaban a aparecer con sus chequeras, y Argentina empezaba a exportar jugadores de +10 a los mejores circuitos del mundo.
Gonzalo Pieres fue parte de la primera generación de jugadores argentinos que vivió esta globalización del polo desde dentro, compitiendo en los mejores torneos del mundo con las mejores monturas y los mejores compañeros, y consolidando la imagen de Argentina como la superpotencia indiscutible del polo mundial.