En la historia de los deportes individuales de raqueta, ninguna racha de dominio es comparable a la de Kane Waselenchuk. Quinientos siete torneos consecutivos ganados entre 2004 y 2017: trece años en los que el canadiense convirtió el circuito IRT en un monologo competitivo que sus rivales nunca pudieron romper.
Para entender la magnitud de este récord hay que contextualizarlo. En el circuito IRT hay entre diez y veinte torneos por temporada. Waselenchuk ganó absolutamente todos durante más de trece temporadas. Los rivales que intentaron romper la racha incluían a algunos de los mejores jugadores de la historia del raquetbol: Rocky Carson, Jason Mannino, Ben Croft, Shane Vanderson. Ninguno pudo.
El número que desafía la comprensión
507 torneos no es solo un número grande. Representa una consistencia sobrehumana en condiciones siempre cambiantes: diferentes sedes, diferentes pistas, diferentes rivales, diferentes estados físicos y mentales. En cualquier deporte de raqueta, donde el nivel de concentración exigido en cada punto es máximo, mantener la excelencia competitiva durante 507 torneos seguidos implica un nivel de preparación, mentalidad y recuperación que va mucho más allá de lo que cualquier sistema de entrenamiento puede garantizar.
Cómo se construyó la racha
La racha de Waselenchuk no fue una casualidad de inicio sino el resultado de años de trabajo y de una preparación meticulosa. «The Machine» era conocido por su preparación física excepcional, su análisis detallado de los rivales y su capacidad para adaptarse tácticamente a cada situación. No había puntos débiles en su juego que los rivales pudieran explotar sistemáticamente.
El final y el legado
Cuando Rodrigo Montoya terminó la racha en 2017, fue tratado como un acontecimiento deportivo histórico. Waselenchuk aceptó la derrota con la misma frialdad con la que había acumulado 507 victorias y siguió compitiendo. La racha es ya parte permanente de la historia del raquetbol, un récord que difícilmente será igualado.