El agarre de la raqueta es la base sobre la que se construye toda la técnica del raquetbol. Un agarre correcto permite la flexibilidad necesaria para adaptarse a las diferentes situaciones de juego, transmite la energía del golpe de forma eficiente y protege la muñeca y el codo de lesiones por uso inadecuado. Como en cualquier deporte de raqueta, cambiar un mal agarre ya establecido es mucho más difícil que aprenderlo bien desde el principio.
La raqueta de raquetbol tiene un mango más corto que la de squash o tenis, diseñado para el espacio reducido de la pista. Este mango corto facilita los movimientos rápidos en espacios pequeños y permite cambios de dirección más rápidos. Sin embargo, también significa que hay menos margen de error en la posición de la mano: un agarre incorrecto se nota más que en otros deportes.
El agarre continental: el más versátil
El agarre continental —también llamado panhandle grip— es el agarre estándar en raquetbol. Para adoptarlo, se debe sostener la raqueta como si se estuviera dando un apretón de manos al extremo del mango, con el pulgar y el índice formando una «V» sobre el filo del mango. El índice puede estar ligeramente separado del resto de la mano para más control.
La ventaja principal del agarre continental es su versatilidad: permite golpear tanto de derecha como de revés sin necesidad de cambiar el agarre, lo que es fundamental en el raquetbol, donde los intercambios son rápidos y no siempre hay tiempo para ajustar la posición de la mano. Con este agarre, la cara de la raqueta queda perpendicular al suelo en el punto de impacto ideal.
La tensión del agarre: relajada pero firme
Un error común entre principiantes es agarrar la raqueta con demasiada fuerza. El agarre debe ser firme en el momento del impacto pero relativamente relajado durante el swing y los desplazamientos. Un agarre constantemente tenso cansa el antebrazo, reduce la velocidad del swing y aumenta el riesgo de lesiones como la epicondilitis. El concepto de «empuñar la raqueta como si fuera un pájaro que no debe escapar pero tampoco asfixiar» es un buen guía para encontrar la tensión correcta.
Protección de la muñeca: la correa
Todas las raquetas de raquetbol tienen una correa de seguridad en el mango que debe pasarse por la muñeca antes de jugar. Esta correa evita que la raqueta salga disparada si se suelta durante el golpe, lo que en una pista cerrada podría causar daños al rival. Su uso es obligatorio en competición y altamente recomendable en cualquier práctica.