El backhand drive —golpe de revés— es universalmente considerado el golpe más difícil del raquetbol. No hay jugador de nivel principiante o intermedio que no tenga un backhand más débil que su forehand, y en el nivel avanzado la calidad del backhand es uno de los factores que más diferencia a los mejores del resto. Desarrollar un backhand consistente y potente es el reto técnico central de la evolución de cualquier raquetbolista.
La dificultad del backhand en raquetbol tiene varias causas. En primer lugar, el movimiento de rotación del cuerpo en dirección del revés es biomecánicamente menos natural y potente que en el forehand: los músculos del hombro y del pecho trabajan de forma menos eficiente. En segundo lugar, el raquetbol exige frecuentemente golpear el revés con la pelota muy baja —casi a ras del suelo—, lo que requiere una flexión de piernas pronunciada y una coordinación muy precisa del punto de impacto.
La preparación del backhand
La preparación del backhand empieza con el giro de hombros hacia el lado del revés (para un diestro, el hombro izquierdo gira hacia la pared lateral izquierda). Este giro es la clave: sin él, el backhand resulta en un golpe «de brazo» sin la rotación de cuerpo que genera potencia. El error más común es intentar golpear el revés de frente, sin girar los hombros, lo que produce un golpe débil y con poco control.
El swing del backhand
El swing del backhand parte del codo que lleva hacia atrás y arriba, creando la tensión que se liberará al bajar. La rotación de hombros y caderas inicia el movimiento hacia adelante, y el antebrazo y la muñeca completan el golpe. El punto de impacto es similar al forehand: a la altura de la rodilla y ligeramente adelantado respecto al cuerpo. En el backhand, sin embargo, el «snap» de muñeca tiene un papel aún más importante porque la musculatura general del cuerpo aporta menos potencia.
Errores comunes y cómo corregirlos
Los errores más frecuentes en el backhand de raquetbol son: no girar los hombros en la preparación, golpear la pelota demasiado alta, no doblar suficientemente las rodillas para las pelotas bajas, y cortar el seguimiento prematuramente. Cada uno de estos errores tiene una corrección específica y el trabajo regular con un entrenador o con alimentación de pelota es la forma más eficaz de identificarlos y eliminarlos.