El remo costero en el Cantábrico ha recorrido un largo camino desde las regatas informales entre marineros del siglo XIX hasta el deporte organizado y mediatizado del siglo XXI. La creación de la Liga ACT en 1986 fue el punto de inflexión que modernizó el deporte sin quitarle su esencia tradicional.
El caos organizado: antes de la Liga ACT
Antes de 1986, el calendario del remo costero era un mosaico de regatas independientes. Cada ayuntamiento o comisión de fiestas organizaba su propia bandera según sus criterios, con reglas que podían variar de una localidad a otra, recorridos distintos y sistemas de selección de participantes diferentes. Los clubs debían navegar entre este caos de convocatorias y no había una clasificación general ni un campeón de liga.
Las regatas más importantes (La Concha, la Bandera de Getaria, la de Santander) tenían ya su prestigio propio, pero no había una narrativa de temporada que conectara todos los resultados en una historia coherente.
La fundación de la ACT (1986)
La Asociación de Clubes de Traineras nació en 1986 de la iniciativa de varios clubs que vieron la necesidad de dotar al deporte de una estructura más profesional. Los fundadores apostaron por crear una liga de temporada con un calendario fijo, reglas unificadas y un sistema de puntos que permitiera determinar un campeón de liga anual.
Los efectos fueron rápidos y significativos. El remo costero ganó visibilidad mediática al tener una narrativa de temporada comprensible para el público. Los medios de comunicación comenzaron a seguir el campeonato con mayor regularidad. Los patrocinadores encontraron en la liga una plataforma de comunicación más atractiva. Y, sobre todo, los remeros y los aficionados tuvieron una motivación añadida más allá de cada regata individual: ganar el título de campeón de liga.
La modernización técnica
La Liga ACT también impulsó la modernización técnica del deporte. Se estandarizaron las medidas y el peso de las traineras, se unificaron los procedimientos de control técnico y se establecieron criterios claros sobre materiales permitidos. Esta homologación técnica fue fundamental para garantizar la igualdad de condiciones entre clubs con diferente capacidad económica.
Las traineras modernas, construidas en fibra de vidrio y resina epoxi, son mucho más ligeras y consistentes que las antiguas embarcaciones de madera. Sin embargo, el paso a los materiales modernos se hizo de forma gradual y con controles para evitar que los avances tecnológicos crearan desigualdades excesivas entre clubs ricos y pobres.
Los medios de comunicación y la televisión
Un salto fundamental para la popularización del remo costero fue su entrada en la televisión. Cuando ETB (Euskal Telebista) comenzó a retransmitir las regatas en directo, especialmente la Bandera de La Concha, el deporte llegó a cientos de miles de hogares vascos que antes solo podían seguirlo de forma presencial.
Las retransmisiones televisivas mostraron al gran público la espectacularidad del remo costero: las olas rompiendo contra los cascos, los remeros sudando en el esfuerzo, las ciaboguas tensas y las llegadas ajustadísimas. Y la audiencia respondió masivamente, convirtiendo las regatas de traineras en uno de los eventos deportivos más seguidos del calendario televisivo vasco.
El debate sobre la profesionalización
A medida que el deporte creció en visibilidad y recursos económicos, se abrió un debate que sigue activo: ¿hasta dónde debe llegar la profesionalización del remo costero sin perder su alma? Los clubs más potentes pueden permitirse contratar a los mejores remeros del Cantábrico, lo que genera diferencias entre los equipos más pudientes y los de menor tamaño. Algunos ven esto como una evolución natural; otros lo perciben como una amenaza para el equilibrio competitivo y el carácter amateur y comunitario del deporte.
El debate no tiene una respuesta simple, pero refleja la tensión entre la modernización necesaria para que el deporte sea viable y el respeto por los valores que lo hicieron grande: el arraigo local, la participación comunitaria y la transmisión generacional de una tradición marinera única.