El torneo que lo inventó todo
Si el rugby a 7 nació en Melrose en 1883, fue en Hong Kong donde se convirtió en espectáculo global. El Hong Kong Sevens, celebrado ininterrumpidamente desde 1976 (con las excepciones de los años de COVID y disturbios), es el torneo de rugby a 7 más importante, más famoso y más especial del mundo. Ningún otro torneo del circuito, ni Dubai, ni Ciudad del Cabo, ni el propio torneo olímpico, tiene la carga histórica, la atmósfera y la identidad del Hong Kong Sevens.
El torneo es simultáneamente varias cosas: una competición deportiva de primer nivel, una celebración multicultural, una reunión anual de la comunidad internacional del rugby y un espectáculo de disfraces sin equivalente en ningún evento deportivo del planeta.
El estadio: 40.000 personas durante tres días
El Hong Kong Sevens se celebra en el Hong Kong Stadium, un estadio moderno de 40.000 espectadores encajado entre las colinas de So Kon Po, uno de los barrios más característicos de la ciudad. La posición geográfica del estadio, rodeado de las montañas y la densa arquitectura de Hong Kong, crea un escenario visual único que las cámaras de televisión han reproducido miles de veces.
Durante los tres días del torneo (el Hong Kong Sevens es uno de los pocos del circuito que se extiende a tres jornadas), el estadio está completamente lleno. Las entradas son uno de los activos más preciados en la comunidad de expatriados de Hong Kong y de los aficionados al rugby de toda Asia. Empresas, clubs y particulares se pasan listas de espera para conseguir entradas para el torneo.
La atmósfera dentro del estadio durante el Hong Kong Sevens no tiene precedentes en el rugby. La mezcla de culturas y nacionalidades —jugadores del Pacífico, expatriados europeos, aficionados locales, visitantes de toda Asia— crea un ambiente que los jugadores describen repetidamente como el más especial de su carrera.
La South Stand: el corazón de la fiesta
La tribuna sur del Hong Kong Stadium, conocida como la South Stand, es el lugar más famoso del torneo. Es el sector donde se concentran los disfraces más elaborados, el ruido más ensordecedor y la energía más desbordante.
Los grupos de amigos, equipos de empresa, clubs de rugby amateur y cualquier grupo con ganas de pasarlo bien llegan a la South Stand con disfraces que han preparado durante meses. La temática puede ser cualquier cosa: películas, personajes históricos, animales, referencias culturales, grupos que coordinan sus trajes colectivos de forma elaborada. La imaginación es el único límite.
Esta tradición de los disfraces es completamente orgánica: nunca hubo una regla que obligara ni una iniciativa institucional que la promoviera. Surgió de la combinación de la cultura festiva de Hong Kong, la mentalidad desinhibida de la comunidad de expatriados y el ambiente general del torneo, que desde sus primeras ediciones transmitió que allí todo era bienvenido.
Para muchos jugadores que han pasado por el Hong Kong Sevens a lo largo de su carrera, la South Stand es uno de los recuerdos más vividos de su etapa en el sevens. Jugadores de Fiji, Nueva Zelanda, Sudáfrica y el resto del mundo han hablado del estadio de Hong Kong como el lugar donde sintieron más claramente la conexión entre el rugby y la alegría colectiva.
El formato: tres días de rugby continuo
El Hong Kong Sevens tiene una particularidad respecto a la mayoría de torneos del circuito: se disputa a lo largo de tres días en lugar de dos. Esto permite que la fase de grupos se desarrolle con más calma el primer día (viernes), que las eliminatorias iniciales tengan lugar el sábado y que las finales —Cup, Plate y Bowl— se concentren en el domingo.
El formato de tres días da al torneo una dimensión festiva adicional: el ambiente del viernes, más tranquilo, permite a los aficionados asentarse y los equipos ir encontrando su ritmo; el sábado la intensidad sube con las eliminatorias directas; y el domingo el estadio alcanza su punto más alto con las finales.
El impacto del torneo en el desarrollo del rugby asiático
Más allá del espectáculo y la fiesta, el Hong Kong Sevens ha tenido un impacto real en el desarrollo del rugby en Asia. Durante décadas fue el único torneo de rugby de primer nivel que se celebraba en el continente, y su presencia en Hong Kong contribuyó al crecimiento del rugby en toda la región asiática.
Japón, Corea del Sur, Sri Lanka, Singapur, Tailandia y otras naciones asiáticas han participado en el torneo a lo largo de los años en categorías inferiores o en invitación, lo que ha dado a sus jugadores la posibilidad de medir su nivel con las mejores selecciones del mundo en un entorno de alto nivel.
El torneo ha sido también una plataforma para que empresas y organizaciones internacionales vinculadas al rugby Asian se reúnan anualmente, consolidando Hong Kong como el centro del rugby asiático y el torneo como su cita más importante del año.