Las tres posiciones reglamentarias en saltos de trampolín
En los saltos desde trampolín (plataforma y palanca), el código de puntuación establece tres posiciones corporales que definen cómo el saltador organiza su cuerpo durante el vuelo. Dominar cada una de ellas es el primer paso para construir una base técnica sólida.
Posición A: estirada (pike libre)
La posición estirada exige que el cuerpo forme una línea recta desde la cabeza hasta los pies. Las piernas permanecen juntas y totalmente extendidas, los pies en punta y los brazos pegados al cuerpo o extendidos según la fase del salto. Es la posición más lenta de rotación y la más valorada estéticamente. Para ejecutarla bien es fundamental activar el core y mantener tensión en glúteos y cuádriceps para evitar la típica “banana” (cifosis lumbar).
Posición B: carpada
En la posición carpada el cuerpo se dobla únicamente por la cadera: las piernas se mantienen rectas y juntas mientras el tronco desciende hacia ellas formando un ángulo menor de 90°. Los brazos suelen agarrar la parte posterior de los muslos o extenderse paralelos a las piernas. Esta posición produce una rotación notablemente más rápida que la estirada, sin llegar a la velocidad de la grupada. Es muy habitual en saltos de dificultad media e imprescindible para la progresión técnica.
Posición C: grupada
La posición grupada es la más compacta: las rodillas se recogen hacia el pecho y los brazos abrazan las espinillas. El cuerpo queda enrollado sobre sí mismo, lo que genera la mayor velocidad de rotación de las tres posiciones. Es la primera que aprenden los principiantes porque reduce el radio de giro y facilita completar las vueltas. La espalda debe mantenerse redondeada y la mirada dirigida al frente para controlar el eje de rotación.
Transiciones entre posiciones
Muchos saltos combinan posiciones: por ejemplo, un salto puede iniciarse en grupada para ganar velocidad y abrirse a estirada en la fase final de descenso. El momento en que el saltador cambia de posición (denominado “apertura”) determina en gran medida la calidad de la entrada al agua. Una apertura tardía provoca salpicaduras; una prematura, pérdida de verticalidad.
Errores más comunes en principiantes
Los defectos más frecuentes son las rodillas separadas en grupada, la espalda arqueada en estirada y el cuello tensado en carpada. Un buen coach revisará fotogramas de cada salto para identificar estos puntos y proponer ejercicios de corrección en seco antes de volver al trampolín.