Cuando la mayoría de la gente piensa en skateboard, piensa en California. En las playas de Santa Monica, en los legendarios skate parks de Los Ángeles, en la cultura surfera que dio origen a todo. Pero el mayor skate park del planeta está a más de 11.000 kilómetros de allí, en el sur de China, y su existencia dice mucho sobre hacia dónde se dirige este deporte en el siglo XXI.
Una ciudad, un skate park descomunal
El complejo ubicado en Guangzhou, la megaciudad del sur de China, supera los 16.000 metros cuadrados de superficie pateable. Para entender la magnitud: eso equivale a más de dos campos de fútbol reglamentarios. El parque incluye una zona de bowl gigante, halfpipes de competición, una extensa área de street skating con réplicas de obstáculos urbanos, rampas de todo tipo y zonas de práctica para distintos niveles.
No es el único gran complejo chino. El SMP Skate Park de Shanghái, inaugurado en 2005, fue durante años el más grande del mundo y sigue siendo uno de los más reconocidos a nivel internacional. Con más de 14.000 metros cuadrados y una inversión de más de 14 millones de dólares, acoge regularmente competiciones del circuito mundial de skateboard.
El auge del skateboard en Asia
El protagonismo de China en el skateboard mundial no es casualidad. Tras la inclusión del skateboard en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el gobierno chino invirtió masivamente en infraestructuras y desarrollo de talento. La federación china de skateboard pasó de ser una entidad casi simbólica a una organización con recursos y ambición olímpica.
Los resultados no tardaron en llegar: jóvenes patinadoras chinas como Cui Chenchen y Zheng Haohao alcanzaron el top mundial en pocas temporadas, gracias en parte a instalaciones de entrenamiento sin parangón en el resto del mundo. En los Juegos de París 2024, China ya era una potencia real en las disciplinas olímpicas del skateboard.
De Venice Beach a todo el planeta
El crecimiento de las infraestructuras del skateboard en Asia no ha hecho sino reflejar un fenómeno global. Según datos de la industria, hay más de 85 millones de skaters en el mundo, con un crecimiento especialmente notable en Asia y África. La inclusión olímpica ha legitimado el skateboard ante los gobiernos y los patrocinadores, generando una oleada de inversión en instalaciones que habría sido impensable hace veinte años.
El resultado es paradójico y fascinante: un deporte nacido de la rebeldía contracultural californiana, que durante décadas se enorgulleció de estar al margen del sistema, ahora tiene sus mayores instalaciones en China, uno de los países más regulados del mundo. La historia del skateboard nunca deja de sorprender.
Los skate parks históricos que lo empezaron todo
Antes de los gigantes asiáticos, hubo lugares que definieron lo que un skate park podía ser. Dog Town, en el Oeste de Los Ángeles. The Del Mar Skate Ranch, en California. El mítico Burnside, construido de forma no autorizada bajo un puente de Portland por skaters que decidieron tomar el espacio público en sus manos. Estos lugares, muchos de ellos ya desaparecidos, son los que sentaron las bases estéticas y culturales sobre las que se construyen hoy los monstruosos complejos que baten récords en el otro lado del mundo.