Ding Junhui es el jugador que cambió el snooker para siempre. Nacido el 1 de abril de 1987 en Yixing, Jiangsu, llegó al circuito profesional siendo adolescente y en pocos años se convirtió en el mejor jugador chino de la historia y en el catalizador que transformó el snooker de un deporte casi exclusivamente británico en un fenómeno global con cientos de millones de aficionados en China. Su impacto en el deporte trasciende sus títulos y sus estadísticas.
El niño prodigio que derrotó a O’Sullivan
La irrupción de Ding en el snooker de élite fue inmediata y demoledora. Con 18 años, en 2005, ganó el China Open derrotando en la final a Ronnie O’Sullivan, el mejor jugador del mundo. Esa victoria no fue un golpe de fortuna: fue el reflejo de un nivel de juego ya maduro para su edad, con una técnica impecable, una serenidad bajo presión impropia de un jugador tan joven y una capacidad para los breaks largos que pocos jugadores del circuito tenían.
El mundo del snooker entendió inmediatamente que algo importante había cambiado: China había llegado al más alto nivel del deporte.
La apertura del mercado chino
El impacto cultural y económico de Ding en el snooker es difícil de exagerar. Antes de su aparición, el deporte era prácticamente desconocido en China. Las retransmisiones televisivas de torneos de snooker no existían en el país, las mesas de snooker eran una rareza y la mayoría de los chinos nunca habían oído hablar del deporte.
Todo cambió cuando Ding empezó a ganar. Los medios chinos comenzaron a seguir sus actuaciones, el snooker apareció en la televisión de toda China y millones de personas se aficionaron al deporte a través de la figura de su campeón nacional. La construcción de salas de snooker se multiplicó, los jugadores jóvenes empezaron a formarse y China se convirtió en el mercado más importante del snooker a nivel mundial.
El número 1 mundial y los títulos de ranking
A lo largo de su carrera, Ding acumuló numerosos títulos en los torneos de ranking de la World Snooker Tour. Su consistencia le llevó a alcanzar la primera posición del ranking mundial en 2016, convirtiéndose en el primer jugador no británico en liderar el ranking, un hito histórico que reflejaba no solo su talento sino también el cambio que había experimentado el snooker en términos de geografía de la excelencia.
Ha ganado el UK Championship, el China Championship y numerosos otros títulos importantes, construyendo un palmarés que le sitúa entre los jugadores más laureados de los últimos veinte años.
La presión de representar a mil millones de aficionados
Ser el jugador más seguido en el país más poblado del mundo tiene un precio: la presión. Ding ha llevado durante años el peso de las expectativas de millones de aficionados chinos que esperaban de él el título mundial que todavía no ha llegado. Esa presión ha sido quizás el mayor obstáculo en su camino hacia el título más importante del snooker.
Su carrera no ha terminado y el Campeonato del Mundo sigue siendo la asignatura pendiente que completaría un legado ya sobresaliente. Independientemente del resultado, sin embargo, Ding Junhui ha hecho por el snooker algo que ningún otro jugador ha hecho: abrir el deporte a una audiencia de dimensiones hasta entonces inimaginables.