El 21 de abril de 1997, en el Crucible Theatre de Sheffield, Ronnie O’Sullivan realizó la actuación más extraordinaria en la historia del snooker. En la primera ronda del Campeonato del Mundo, durante su partido frente a Mick Price, O’Sullivan completó un máximo break de 147 puntos en 5 minutos y 20 segundos: el más rápido jamás registrado en competición profesional.
Los números del récord
Para entender la magnitud del récord, hay que contextualizarlo matemáticamente. Un máximo break requiere 36 golpes consecutivos sin fallar ninguno: 15 pares de roja-negra (30 golpes) más los 6 colores en orden al final (6 golpes más). En los 5 minutos y 20 segundos de O’Sullivan, eso da una media de 8,9 segundos por golpe, incluyendo el tiempo de desplazamiento alrededor de la mesa.
Un jugador profesional normal toma entre 30 segundos y varios minutos para cada golpe en momentos de alta presión. O’Sullivan completó los 36 golpes del 147 al ritmo de un jugador amateur en una sesión de práctica relajada. La diferencia es que sus golpes no eran de práctica sino perfectos, con la bola blanca colocada exactamente donde necesitaba para continuar el break.
El momento y el contexto
O’Sullivan tenía 21 años cuando completó el récord. Estaba en la primera ronda del Mundial, no en la final: era un partido relativamente menor en términos de presión competitiva. En algún momento de ese turno, sin que el público lo supiera todavía, O’Sullivan comenzó una secuencia de bolas que no iba a terminar.
El público del Crucible fue tomando conciencia de lo que estaba viendo de manera gradual. Primero los jugadores más conocedores, luego el resto, y finalmente todos: cuando quedaban unas pocas bolas, la sala estaba en silencio absoluto, con 980 personas aguantando la respiración.
El cambio de mano
La particularidad adicional del 147 de O’Sullivan fue que, a mitad del break, cambió a la mano izquierda para un golpe donde la posición habría requerido el resto. Lo hizo de manera natural, sin interrupción, como si hubiera sido zurdo toda la vida. El público, que ya estaba en estado de incredulidad, reaccionó con una ovación espontánea.
La controversia del premio
Cuando O’Sullivan terminó el break, preguntó si había un premio especial. La respuesta fue que el premio estaba condicionado a una especificación técnica que ese 147 no cumplía exactamente. La imagen de O’Sullivan visiblemente contrariado después de completar la actuación más brillante de su carrera hasta entonces es una de las más paradójicas del snooker moderno.
El legado del récord
Más de 25 años después, el récord sigue en pie. Ningún jugador ha completado un 147 en menos de 5 minutos y 20 segundos en competición profesional. El récord de O’Sullivan de 1997 se considera uno de los más inalcanzables del deporte: no porque el 147 en sí sea imposible (O’Sullivan mismo lo ha repetido más de 15 veces), sino porque hacerlo a esa velocidad requiere un estado de gracia que raramente se alcanza y que O’Sullivan evidentemente alcanzó ese día de abril en Sheffield.