Durante 20 años, el número 7 fue la frontera imposible del snooker. Stephen Hendry construyó esa barrera entre 1992 y 2002, ganando 7 Campeonatos del Mundo con una consistencia que nadie en el deporte moderno había visto. Durante dos décadas, cada vez que se debatía sobre los mejores de la historia, el récord de Hendry era el argumento definitivo.
Los 7 títulos: la cronología
El primer título de Hendry llegó en 1992, cuando tenía 22 años y derrotó a Jimmy White en la final. El resultado del frame decisivo —White fallando la bola negra que le habría dado el título— fue uno de los momentos más dramáticos de la historia del snooker y sirvió de trampolín para el dominio que seguiría.
Los años siguientes fueron una demostración de superioridad absoluta: 1993 (derrota a Jimmy White de nuevo), 1994 (contra White por tercera vez en la final), 1995 (contra Nigel Bond) y 1996 (contra Peter Ebdon). Cinco títulos consecutivos, algo que nadie había conseguido antes en el snooker moderno.
Después de dos años sin título mundial (Ken Doherty y John Higgins ganaron en 1997 y 1998 respectivamente), Hendry volvió en 1999 para su sexto título. Y el séptimo llegó en 2002, derrotando a Marco Fu en la final.
El dominio en perspectiva
Los números de Hendry son aún más impactantes en su contexto: durante los años 90, ganó 6 de los 10 Campeonatos del Mundo disputados en esa década. Fue número 1 del mundo durante 8 temporadas consecutivas. Ganó 36 títulos de ranking a lo largo de su carrera. Estos son los datos de la dominancia más completa en la historia del snooker moderno.
La forma en que Hendry lo hacía también era parte del récord: no dependía de días de inspiración sino de un nivel técnico sostenido que simplemente era superior al de cualquier rival. Sus breaks en el Crucible, sus actuaciones en los momentos de mayor presión, su capacidad para mantener el nivel durante dos semanas de torneo: todo era de una consistencia que sus rivales reconocían como algo excepcional.
El récord como barrera psicológica
Durante los años 2000 y 2010, cada vez que Ronnie O’Sullivan o John Higgins ganaban un título mundial, la pregunta inevitable era si podrían llegar a los 7 de Hendry. La respuesta era siempre la misma: era posible en teoría, pero Hendry había tardado una década en conseguirlos, y la competencia del snooker moderno era más igualada.
Cuando O’Sullivan ganó su sexto título en 2013, parecía que el récord estaba al alcance. Pero pasaron nueve años hasta que O’Sullivan llegó al séptimo, en 2022. En ese período, el récord de Hendry sobrevivió a todas las generaciones de jugadores que intentaron superarlo.
El legado de Hendry
La superación del récord por O’Sullivan en 2022 no redujo el mérito de Hendry: simplemente confirmó que sus 7 títulos no eran una casualidad sino el resultado de uno de los períodos de dominio más completos en la historia de cualquier deporte. Hendry construyó un estándar que durante 20 años pareció inalcanzable. Ese es el mayor tributo posible a su carrera.