El baserunning eficiente puede ser tan decisivo como un buen batazo. Un corredor rápido que toma buenas decisiones anota carreras que los bateadores promedio dejan escapar.
Salida de la caja de bateo
En el momento del contacto, el corredor debe salir del cajón inmediatamente. No esperes a ver dónde va la pelota: el primer paso ya debe estar dado. Los pies apuntan hacia primera base desde el inicio; no hay tiempo para girar el cuerpo a mitad de carrera.
Corre en línea recta hacia la primera base durante los primeros metros. A unos tres pasos de la base, empieza a inclinar el cuerpo hacia el interior del diamante para tomar la curva si decides seguir corriendo.
Pisar la base, no el centro
En una carrera directa a primera debes pisar la parte delantera y exterior de la base. Esto reduce el tiempo de contacto, minimiza el riesgo de pisarle la mano al primera base y te permite continuar en línea recta más allá de la base sin frenarte. Después de pisar, puedes decelerar de forma natural; el reglamento permite pasarse de la base siempre que se vuelva de inmediato y sin hacer amago de ir a segunda.
Lectura del fly ball
Cuando un outfielder atrapa un fly ball, el corredor debe regresar a su base (o ir a la siguiente si hay fuerza). La clave es no salir corriendo antes de que la pelota toque el guante del defensor. Si el fly se cae, sal de inmediato. Si la bola va al outfield profundo con un out o sin outs, evalúa las posibilidades de avanzar varias bases.
Señales del coach de tercera
El coach de tercera base es los ojos del corredor cuando este no puede ver el campo completo. Su trabajo es guiar al corredor que redondea segunda base o llega a tercera. Míralo siempre al doblar la segunda base y obedece su indicación sin vacilar: dudar a mitad del camino suele acabar en out.
Aprende el sistema de señas de tu equipo antes de cada temporada y repásalo en los calentamientos; las señas no sirven si el corredor no las recuerda bajo presión.