El bunt es una herramienta táctica que todo bateador debe conocer. No es tan vistoso como un jonrón, pero en los momentos clave puede ser la jugada que define un partido.
El bunt de sacrificio
El objetivo del bunt de sacrificio es mover a un corredor una base más adelante, aceptando que el bateador probablemente quede out. Es la jugada clásica con corredor en primera y ningún out: un bunt bien colocado lleva al corredor a segunda en posición de anotar.
Para ejecutarlo, el bateador gira el cuerpo hacia el pitcher en el momento en que el pitcher entra en movimiento. Los pies rotan hasta quedar paralelos a la línea de lanzamiento. El bate se presenta paralelo al suelo, con la mano superior deslizándose hasta la mitad del bate (sosteniéndolo desde abajo con los dedos, no con la palma, para proteger los dedos).
El bunt sorpresa
El bunt sorpresa se inicia tarde, cuando el pitcher ya no puede modificar el lanzamiento. El bateador simula un swing hasta el último instante y luego presenta el bate. Funciona mejor contra infields que juegan muy atrás o con corredores rápidos en primera base.
No empujar la pelota
El principio más importante del bunt: el bate no golpea, amortigua. La pelota debe quedar a pocos metros del home plate, sin velocidad. Para conseguirlo, deja que sea la pelota la que llegue al bate; no muevas el bate hacia ella. Si el lanzamiento es bajo, dobla ligeramente las rodillas en lugar de bajar el bate; esto ayuda a no picar la pelota al suelo con ángulo indeseado.
Zonas de toque
Los mejores bunts van hacia la línea de primera base (para forzar al pitcher a ir a su derecha) o hacia la línea de tercera base. El bunt directo al pitcher es el más fácil de defender. Una regla simple: busca las zonas donde el defensor tarda más en llegar, especialmente si el tercera base juega atrás.
Practica el bunt en cada sesión de bateo aunque no te identifiques como bateador de bunt; en algún momento tu equipo lo necesitará.