El surf es un deporte que se aprende con el cuerpo más que con la cabeza. Pero conocer los errores más frecuentes antes de meterse al agua permite vigilarlos conscientemente y evitar semanas de malos hábitos. Estos son los seis fallos más comunes entre quienes empiezan a surfear.
Empezar con tabla demasiado pequeña
Por qué ocurre: el deseo de parecer surfista de verdad desde el principio. Las tablas cortas son las que se ven en las imágenes y en los vídeos de surf profesional, y muchos principiantes las quieren desde el primer día.
Cómo corregirlo: una tabla corta tiene muy poca flotabilidad. Un principiante en ella no puede remar bien, no puede levantarse con tiempo suficiente y cae constantemente. Una tabla de foam de 8 o 9 pies flota mucho más, permite un remo más eficaz y da tiempo de hacer el pop-up con calma. El progreso con la tabla grande es exponencialmente más rápido. La tabla pequeña llega sola cuando el nivel lo justifica.
Hacer el pop-up con las rodillas (arrodillarse antes de levantarse)
Por qué ocurre: levantarse directamente de tumbado a de pie en un solo movimiento es difícil y el principiante busca un paso intermedio. Pasar por las rodillas parece más fácil y seguro.
Cómo corregirlo: el pop-up correcto va directamente de tumbado a de pie en una sola acción explosiva, sin pasar por las rodillas. Arrodillarse reduce la velocidad del movimiento y lo hace inviable en olas reales, donde el tiempo disponible es de menos de un segundo. Se practica en tierra, sobre la arena, docenas de veces hasta que el movimiento es fluido y automático antes de intentarlo en el agua.
Colocarse demasiado arriba o demasiado abajo en la tabla
Por qué ocurre: sin instrucción, el principiante no sabe cuál es la posición óptima sobre la tabla y se mueve por intuición.
Cómo corregirlo: la posición correcta es aquella en la que, al remar, la proa de la tabla queda a uno o dos centímetros de la superficie. Demasiado adelante clava el morro (pearl). Demasiado atrás levanta la proa y la tabla no acelera. Un buen indicador: el nivel del agua debe estar justo a la altura del logo de la tabla, que suele estar en el centro. Los instructores marcan con cinta la posición exacta en las primeras sesiones.
No mirar la ola antes de entrar
Por qué ocurre: el principiante está tan concentrado en el remo y en el pop-up que olvida leer la ola que viene.
Cómo corregirlo: antes de empezar a remar para coger una ola hay que mirarla: ver si está rompiendo de forma limpia o caótica, identificar por qué lado rompe (para saber hacia dónde ir al levantarse), y calcular si tiene la potencia suficiente o si ya ha pasado su punto óptimo. Esta lectura de la ola es una habilidad que se desarrolla con el tiempo pero que debe empezar a practicarse desde las primeras sesiones.
Ignorar las zonas de bañistas
Por qué ocurre: el principiante está tan centrado en aprender que no presta atención al entorno. Además, no conoce las normas no escritas (y escritas) de la playa.
Cómo corregirlo: las playas con surf tienen zonas delimitadas para surfistas y zonas para bañistas. Surfear en zona de bañistas es peligroso (la tabla puede golpear a alguien) y está prohibido en muchas playas. Antes de entrar al agua hay que localizar los balizamientos y los banderines de señalización. Las escuelas de surf enseñan esto en la primera clase.
Tirar la tabla al caer
Por qué ocurre: el reflejo natural ante una caída es soltar lo que se lleva en las manos.
Cómo corregirlo: en surf hay que controlar la caída y no soltarla tabla hacia otros. Al caer, la prioridad es hacerlo de espaldas o de lado, con los brazos cubriéndose la cabeza, y asegurarse de que la tabla no sale disparada en la dirección de otros surfistas o bañistas. El leash mantiene la tabla pegada al tobillo pero no controla su trayectoria inmediata tras la caída. Practicar caídas controladas en agua con poca profundidad y sin nadie cerca ayuda a desarrollar este hábito.
El surf requiere paciencia y humildad al principio. Las primeras sesiones con instrucción profesional marcan la diferencia entre aprender bien o pasarse meses corrigiendo malos hábitos. Respeta el mar, respeta a los demás usuarios de la playa y disfruta del proceso.