Hadi Saei es el taekwondoca más laureado de la historia olímpica en la categoría masculina y uno de los grandes nombres del taekwondo mundial en el periodo de su plena integración olímpica. Nacido el 7 de marzo de 1982 en Teherán, Irán, construyó una carrera que incluye dos medallas de oro olímpicas, un bronce y tres títulos mundiales, además de docenas de medallas en competiciones continentales y de la Copa del Mundo.
Irán y el taekwondo: una potencia inesperada
El taekwondo es un arte marcial de origen coreano y Corea ha sido históricamente la gran potencia del deporte. Que Irán se convirtiera en una nación dominante del taekwondo olímpico sorprendió a muchos observadores, pero la explicación es sencilla: la cultura deportiva iraní tiene una larga tradición en las artes marciales y los deportes de combate —lucha libre, judo, kárate— y cuando el taekwondo se convirtió en deporte olímpico, los programas nacionales iraníes adoptaron la disciplina con la misma seriedad con que habían desarrollado otras.
Saei fue el producto más brillante de esa apuesta iraní por el taekwondo olímpico.
Los inicios y el bronce de Sídney 2000
Saei llegó a sus primeros Juegos Olímpicos en Sídney 2000 con apenas dieciocho años, en la primera edición en que el taekwondo era deporte olímpico oficial. Ganar una medalla de bronce en esa edad y en esa circunstancia —primera edición olímpica del deporte, con toda la presión de ser uno de los favoritos de Irán— fue una actuación extraordinaria que anticipaba lo que vendría después.
El bronce de Sídney fue también una motivación: Saei sabía que tenía el nivel para ganar el oro y dedicó los siguientes cuatro años a perfeccionar los aspectos de su juego que la semifinal de Australia había revelado como mejorables.
Atenas 2004 y Pekín 2008: la doble corona olímpica
En los Juegos de Atenas 2004, Saei se convirtió en campeón olímpico de taekwondo de manera convincente. Su velocidad en los intercambios, la potencia y precisión de su patada de talón y su capacidad de controlar el ritmo del combate fueron determinantes en cada eliminatoria. El oro olímpico fue la culminación de años de trabajo.
En Pekín 2008, cuatro años después, repitió. Ganar dos medallas de oro olímpicas consecutivas en un deporte de combate olímpico —donde el azar de los cruces, los rivales del momento y las condiciones físicas de cada torneo pueden decidir el resultado— es una hazaña que muy pocos atletas han conseguido. Saei lo hizo con una consistencia que reflejaba no solo su talento sino también la solidez de su preparación técnica y mental.
El legado: modelo para el taekwondo iraní
Saei se retiró después de los Juegos de Londres 2012, donde no pudo añadir una tercera medalla olímpica pero siguió siendo uno de los combatientes más respetados del circuito. Su legado en Irán es enorme: inspiró a toda una generación de taekwondocas iraníes y demostró que el país podía competir con Corea y otros dominadores históricos en su propio deporte. Como entrenador y como embajador del taekwondo, ha seguido contribuyendo al deporte que lo hizo famoso.