Jade Jones es la figura más exitosa del taekwondo británico y una de las grandes campeonas olímpicas del deporte en la era moderna. Nacida el 1 de marzo de 1993 en Flint, Gales, ganó dos medallas de oro olímpicas consecutivas en Londres 2012 y Río 2016, convirtiendo a Gran Bretaña en una potencia inesperada del taekwondo y a sí misma en la deportista galesa más laureada de la historia olímpica.
Flint, Gales y los inicios del taekwondo
Jones comenzó a practicar taekwondo a los ocho años en su localidad natal de Flint, en el norte de Gales, y su progresión fue tan rápida que a los doce años ya había llamado la atención de los técnicos del programa nacional británico. El UK Sport, el organismo que financia el deporte de élite en el Reino Unido, invirtió en su desarrollo con la intención de que el taekwondo pudiera dar medallas en los Juegos de Londres 2012, que el país organizaba.
La apuesta no pudo salir mejor. Jones cumplió las expectativas con creces.
Londres 2012: la niña de diecinueve años que ganó el oro en casa
Cuando Jones compitió en los Juegos de Londres 2012, tenía diecinueve años. Ganar una medalla de oro olímpica a esa edad ya sería una proeza en cualquier circunstancia; hacerlo en los Juegos que organizaba tu propio país, con millones de compatriotas siguiendo la competición y toda la presión de ser una de las esperanzas de la delegación británica, es una prueba de temple que va mucho más allá del nivel técnico.
Jones superó esa prueba sin aparente dificultad. Su velocidad de reacción, su capacidad para marcar puntos con patadas a la cabeza —la zona de puntuación más difícil de alcanzar y la que otorga más puntos— y su resistencia mental en los momentos más intensos de cada combate fueron decisivos. El oro en casa fue el comienzo de una leyenda.
El estilo: la especialista en patadas a la cabeza
El apodo de Jones, «La Cabeza de Dragón», resume perfectamente su especialidad técnica. En el taekwondo olímpico, las patadas a la cabeza del rival otorgan tres puntos, mientras que las patadas al cuerpo otorgan dos. Acertar de manera consistente en una zona tan pequeña y tan bien protegida como la cabeza del rival requiere una velocidad excepcional y una precisión técnica muy superior a la de la mayoría de los competidores.
Jones desarrolló esa especialidad con un nivel de consistencia que la hizo prácticamente imparable en sus mejores años. Su técnica de patada de gancho a la cabeza era el arma que sus rivales más temían y menos sabían neutralizar.
Río 2016: la confirmación de la grandeza
En los Juegos de Río de Janeiro 2016, Jones confirmó que Londres no había sido un éxito puntual. Defendió su título olímpico con solvencia y ganó su segundo oro consecutivo, un logro que la situó en la élite histórica del taekwondo femenino. En ese momento, solo unas pocas taekwondocas habían ganado dos oros olímpicos consecutivos en la historia del deporte.
La decepción de Tokio 2020, donde fue eliminada en primera ronda de manera inesperada, no empaña un palmarés olímpico excepcional. Jade Jones es y seguirá siendo el referente del taekwondo galés y una figura inspiradora para el deporte de combate británico.