Steven López es el taekwondoca masculino más exitoso de la historia de Estados Unidos y uno de los competidores más dominantes que el deporte ha conocido en sus primeras dos décadas de existencia olímpica. Nacido el 9 de noviembre de 1978 en Sugar Land, Texas, ganó cinco títulos mundiales y una medalla de oro olímpica, construyendo un palmarés sin precedentes en el taekwondo norteamericano y estableciéndose como la referencia absoluta de su categoría durante años.
La familia López: una dinastía del taekwondo
La historia de Steven López no puede contarse sin mencionar a su familia. Sus hermanos Jean y Diana López también fueron competidores de nivel olímpico y mundial, y los tres fueron entrenados por su padre, quien construyó un programa de entrenamiento familiar que generó más medallistas olímpicos que muchos programas nacionales de países con más recursos.
La familia López es hoy reconocida como la más exitosa en la historia del taekwondo olímpico: sus miembros han ganado medallas olímpicas y mundiales de manera colectiva en distintas categorías y en distintas ediciones de los Juegos. Steven fue el más brillante individualmente, pero el éxito de la familia como proyecto colectivo es igualmente notable.
El oro de Sídney 2000 y el dominio mundial
En los Juegos de Sídney 2000, Steven López ganó la medalla de oro en la categoría de menos de 80 kilos, convirtiendo a Estados Unidos en potencia del taekwondo olímpico masculino desde la primera edición del deporte en los Juegos. Esa victoria fue el comienzo de una época de dominio en el circuito mundial que se extendería durante casi una década.
Sus cinco títulos mundiales entre 2001 y 2009 son el dato más elocuente de ese dominio: en ese período, López fue el mejor taekwondoca del mundo en su categoría de manera prácticamente continua, con solo breves interrupciones en su hegemonía.
El estilo: control de la distancia y velocidad de puntuación
El taekwondo de López se basaba en un manejo excepcional de la distancia de combate. Sabía exactamente cuándo estaba en zona de alcance del rival y cuándo no, y usaba esa información para controlar el ritmo del combate: cediendo terreno cuando el rival atacaba, contraatacando con precisión cuando había espacio. Su velocidad de puntuación —la capacidad de marcar puntos antes de que el rival pudiera reaccionar— era una de las más altas del circuito en su época.
El legado en el taekwondo norteamericano
Stevens López y su familia cambiaron la percepción del taekwondo en Estados Unidos, un país donde el deporte olímpico de combate había sido históricamente dominado por el boxeo y el judo. Su éxito abrió la puerta a una nueva generación de taekwondocas americanos y demostró que la escuela norteamericana, cuando tiene acceso a entrenamiento de élite y a competición internacional desde la infancia, puede competir con las potencias asiáticas en su propio terreno.