Colombia es uno de los destinos turísticos de mayor crecimiento en América Latina, y entre las experiencias que los visitantes más valoran está algo completamente inesperado: jugar al tejo. El deporte nacional colombiano se ha convertido en los últimos años en una atracción cultural de primer orden para los turistas que quieren conocer el país de verdad, más allá de los circuitos convencionales.
El tejo en el mapa del turismo colombiano
Durante mucho tiempo, el tejo fue prácticamente invisible para los turistas internacionales que visitaban Colombia. Quien venía a Bogotá iba a la Catedral de Sal de Zipaquirá, al Museo del Oro, al Barrio de La Candelaria. El tejo quedaba reservado para los locales y era considerado demasiado “rudo” o demasiado informal para los circuitos turísticos.
Eso ha cambiado radicalmente en los últimos años. Con el crecimiento del turismo de experiencias —viajeros que buscan conectar con la cultura local de forma auténtica, no desde la distancia de un museo o un tour guiado—, el tejo ha encontrado su lugar en el mapa turístico colombiano. Guías de viaje internacionales como Lonely Planet y Time Out han incluido el tejo entre las experiencias imprescindibles de Bogotá, y las redes sociales han ampliado exponencialmente su visibilidad.
Qué hace al tejo una experiencia turística perfecta
El tejo reúne varias características que lo convierten en una experiencia turística ideal:
Participación activa: No es un espectáculo que se ve desde fuera, sino un juego en el que el visitante participa directamente desde el primer momento. Lanzar el disco, sentir el peso de 750 gramos en la mano, calcular la distancia, esperar la explosión de la mecha… todo eso es experiencia directa.
Accesibilidad: El tejo es un deporte que cualquier persona puede intentar sin formación previa. No se necesita condición física especial ni habilidades técnicas específicas. Un principiante puede disfrutar de una partida desde el primer lanzamiento.
Precio muy accesible: En un país donde el turismo puede ser costoso, el tejo es extraordinariamente asequible. Una sesión de una o dos horas en una teyería bogotana es una de las experiencias más baratas y memorables de cualquier viaje a Colombia.
La explosión de las mechas: Ningún turista que juega al tejo por primera vez olvida el momento de su primera explosión de mecha. Ese instante —el disco en el aire, el impacto, el estampido, la celebración de los locales— es exactamente el tipo de experiencia memorable que hace que los viajeros cuenten su visita a Colombia con entusiasmo.
Las teyerías como espacio de encuentro
Las teyerías bogotanas son espacios donde conviven colombianos de distintos barrios, edades y niveles sociales. Para un turista, entrar en una teyería es sumergirse en la vida cotidiana de la ciudad de una forma que ningún restaurante de moda o galería de arte puede ofrecer.
La mezcla de trabajadores que vienen después del turno, familias que celebran un cumpleaños, grupos de amigos de toda la vida y turistas curiosos crea en las teyerías una atmósfera única. El tejo actúa como nivelador social: en la cancha, todo el mundo es igual.
El tejo en los itinerarios de Colombia
Hoy en día, el tejo aparece en prácticamente todos los itinerarios de viaje especializados en Colombia que buscan experiencias auténticas. Organizaciones de turismo cultural, guías locales especializados y plataformas de experiencias como Airbnb Experiences o GetYourGuide ofrecen sesiones de tejo para visitantes internacionales.
Esta integración del tejo en el ecosistema turístico colombiano es una buena noticia para el deporte: genera ingresos para las teyerías, da visibilidad al patrimonio cultural muisca y contribuye a que el tejo trascienda las fronteras de Colombia en la percepción de los viajeros del mundo entero.