El tenis de mesa es hoy uno de los deportes más practicados del mundo en términos de participantes totales, con cientos de millones de jugadores en todos los continentes. Pero su origen está muy lejos de los pabellones deportivos modernos: nació en la mesa del comedor de una mansión victoriana inglesa.
Los salones victorianos: el nacimiento accidental
Hacia 1880, la alta sociedad inglesa buscaba entretenimientos para pasar las tardes y noches de invierno sin salir de casa. El tenis de exterior era el deporte de moda, pero no podía jugarse bajo la lluvia. La solución fue improvisada: llevar el tenis a las mesas del interior de las mansiones.
Los primeros jugadores usaban lo que tenían a mano: una hilera de libros de tapas duras hacía las veces de red, tapas de cajas de cigarros eran las raquetas y pelotas de corcho o goma eran las pelotas. El sonido que producía la pelota al rebotar en la mesa y en la pala —“ping” al golpear la raqueta, “pong” al botar en la mesa— dio nombre coloquial al juego.
La batalla por el nombre
A finales del siglo XIX, varios fabricantes de juguetes y juegos de mesa vieron el potencial comercial del ping pong e intentaron estandarizar el material. En 1900, la empresa inglesa Hamley Brothers registró la marca “Ping-Pong” para su versión del juego, que incluía palas de pergamino y pelotas de celuloide huecas.
La marca fue vendida posteriormente a Parker Brothers en Estados Unidos, lo que creó una situación curiosa: la palabra más común para referirse al deporte era propiedad de una empresa privada. La Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF), fundada en 1926, adoptó el nombre oficial “tenis de mesa” precisamente para evitar conflictos con la marca registrada.
La pelota de celuloide: una revolución técnica
Uno de los avances más importantes en la historia del tenis de mesa fue la adopción de la pelota de celuloide hueca a finales del siglo XIX. Esta pelota, mucho más predecible y rápida que las anteriores de corcho o goma, transformó el juego de un pasatiempo de salón en una actividad que exigía reflejos y habilidad.
En 2015, la ITTF realizó otro cambio histórico: sustituyó la pelota de celuloide (material inflamable y de producción cada vez más difícil) por una de plástico de polímero de alta densidad de 40 milímetros. El cambio alteró las propiedades de rebote y afectó el estilo de juego de muchos competidores de élite.
China: la superpotencia imposible de batir
Desde que China comenzó a competir internacionalmente en tenis de mesa en los años 50, el dominio del país asiático ha sido casi total. En los Juegos Olímpicos desde 1988, China ha ganado más del 60% de todas las medallas de oro disponibles. En algunos períodos, el equipo chino ganó medallas de oro en todas las categorías de todos los Juegos Olímpicos.
La explicación del dominio chino es una combinación de factores: el tenis de mesa es el deporte más practicado popularmente en China, con cientos de millones de jugadores en todos los niveles; el sistema de selección y entrenamiento de élite es extraordinariamente riguroso; y la profundidad del banco de jugadores hace que el equipo chino pueda reemplazar a una figura mundial con otro jugador de nivel similar.