En un deporte donde China gana casi siempre, Ma Long es el que gana más que nadie dentro de China. Seis títulos mundiales en individuales, dos oros olímpicos, múltiples títulos por equipos, años como número uno del ranking mundial… La carrera de Ma Long trasciende las estadísticas para situarse en el terreno de lo histórico. Es el tenista de mesa más laureado de todos los tiempos y uno de los atletas con mayor palmarés de cualquier deporte olímpico en la historia contemporánea.
Nacido en 1988 en Anshan (provincia de Liaoning), Ma Long empezó a jugar tenis de mesa a los cinco años, como tantos niños chinos de su generación. A los ocho ya estaba en el sistema de selección provincial, y a los quince fue convocado por primera vez a la selección nacional china. El camino desde el talento precoz hasta la cima absoluta tardó varios años más: sus primeros títulos mundiales llegaron a los 22, en 2011.
El estilo de Ma Long: poder y consistencia
El secreto del dominio de Ma Long no es un golpe específico sino la síntesis perfecta de todos los elementos del tenis de mesa moderno. Su revés es posiblemente el más potente y consistente de la historia del deporte, capaz de atacar con la misma potencia que el derecho. Su servicio es variado y difícil de leer. Su capacidad de mantener el nivel en los momentos decisivos —la consistencia bajo presión— es lo que le separa de los demás jugadores chinos de su generación, que también eran extraordinarios.
En términos técnicos, Ma Long representa el arquetipo del jugador de tenis de mesa moderno: ataque desde ambos lados de la mesa, movimiento explosivo, capacidad de leer el juego del rival y adaptarse en tiempo real. No tiene puntos débiles aparentes, lo que hace que derrotarle requiera una actuación casi perfecta.
La rivalidad con Fan Zhendong y la generación siguiente
Una de las narrativas más interesantes de los últimos años del tenis de mesa ha sido la rivalidad entre Ma Long y Fan Zhendong, el jugador que muchos consideraban destinado a sucederle en la cima. Fan Zhendong, una década más joven, llegó al número uno del ranking mundial y fue durante años el favorito para convertirse en el nuevo dominador del deporte. Pero Ma Long se negó a ceder el trono: en Tokio 2020, a los 32 años, ganó el oro olímpico individual derrotando a Fan Zhendong en la final.
Esta capacidad de mantener el nivel y ganar a los rivales más jóvenes durante tanto tiempo es uno de los elementos más fascinantes de la carrera de Ma Long. En un deporte tan físicamente exigente y con una curva de aprendizaje tan pronunciada, la longevidad en la élite absoluta es un logro extraordinario.
El legado de El Dragón
Ma Long ha ganado tanto y durante tanto tiempo que su legado está asegurado independientemente de lo que ocurra al final de su carrera. Su nombre aparecerá siempre en cualquier debate sobre los mejores deportistas chinos de la historia y sobre los atletas más dominantes de cualquier deporte. Ha llevado el tenis de mesa a una exposición mediática que el deporte no había tenido antes en China ni en el mundo, y ha demostrado que la excelencia extrema mantenida durante décadas es posible incluso en el deporte más competitivo del país más competitivo en esa disciplina.