Jan-Ove Waldner: el Mozart del tenis de mesa
En un deporte dominado de manera aplastante por China durante décadas, la figura del sueco Jan-Ove Waldner destaca como un fenómeno casi inexplicable. Nacido en Estocolmo en 1965, Waldner desarrolló un juego de una creatividad y una variedad táctica que sus rivales chinos —los mejores técnicos del planeta— no podían anticipar. Sus golpes eran imposibles de catalogar: contragolpes en posiciones imposibles, toques de efecto cortado en momentos de ataque, servicios de una complejidad laberíntica.
Waldner ganó el Campeonato del Mundo individual en 1989 y 1997, y los oros olímpicos de Barcelona 1992. En Sídney 2000, ya con 35 años, llegó a la final olímpica y ganó la plata. Siguió compitiendo en campeonatos del mundo hasta los 47 años. En China, donde el tenis de mesa es religión nacional, Waldner era adorado como una estrella pop: recibió apodos como “Mozart”, “la Leyenda del Ping Pong” y “Viking el Viejo”, y se dice que en China más personas conocen su nombre que en su propio país.
Deng Yaping: la campeona que desafió las convenciones
Deng Yaping midió siempre 1,50 metros, una estatura que los seleccionadores chinos consideraban una limitación insalvable para el tenis de mesa de alto nivel. Fue rechazada del equipo nacional chino de juniors antes de demostrar que los seleccionadores estaban completamente equivocados. Una vez en el equipo nacional senior, Deng dominó el tenis de mesa femenino mundial durante una década de manera casi total.
Sus estadísticas son difíciles de creer: cuatro medallas de oro olímpicas (dos individuales y dos por equipos en Barcelona 1992 y Atlanta 1996), 18 títulos en campeonatos del mundo entre individuales, dobles y por equipos, y 116 victorias consecutivas en singles en cierto período de su carrera. Se retiró a los 24 años para estudiar en Cambridge y Oxford. Deng Yaping es universalmente reconocida como la mejor tenismesista femenina de todos los tiempos y una de las deportistas más completas de la historia del deporte.
Ma Long: el más grande de todos
Si existe consenso en el tenis de mesa sobre quién es el mejor jugador de la historia, ese consenso apunta a Ma Long. El chino nacido en 1988 ha acumulado el palmarés más completo del deporte: cinco títulos mundiales individuales (2011, 2013, 2015, 2017, 2019), dos oros olímpicos en individual (Río 2016 y Tokio 2020), y múltiples títulos mundiales y olímpicos por equipos. Es el único hombre en ganar dos oros olímpicos consecutivos en individual.
Ma Long llegó a Tokio 2020 con 32 años, una edad en la que la mayoría de los tenismesistas de élite ya se han retirado, y ganó el oro en individual con un juego de una potencia y precisión que sus rivales más jóvenes no pudieron igualar. Su victoria en la final de Tokio ante el alemán Timo Boll fue una exhibición de dominación técnica y mental. En la entrevista tras la final, Ma Long declaró que aún tenía hambre de más títulos, lo que encapsula perfectamente el espíritu de un atleta que parece no tener límite.
La pelota de plástico y los cambios del siglo XXI
El año 2015 trajo un cambio técnico de gran impacto en el tenis de mesa: la sustitución de la tradicional pelota de celuloide de 38 mm por una pelota de plástico de 40 mm. El cambio, impulsado por la ITTF por razones de seguridad y medio ambiente (el celuloide es inflamable), alteró el comportamiento del juego: la pelota de plástico tiene menos efecto, rebota de manera ligeramente diferente y exige adaptaciones técnicas.
Para muchos jugadores veteranos, el cambio supuso un desafío enorme. Para los jóvenes que se formaron directamente con la pelota de plástico, fue simplemente la normalidad. La ITTF también restringió progresivamente las características de las gomas, buscando equilibrar la velocidad extrema con la necesidad de hacer el juego más espectacular y comprensible para el espectador. El tenis de mesa del siglo XXI sigue siendo el deporte más practicado del mundo por número absoluto de jugadores, con más de 300 millones de practicantes regulares según la ITTF.