El tenis de mesa es uno de los deportes en los que la hegemonía de una sola nación resulta más abrumadora e ininterrumpida. China no solo ha ganado la mayoría de los títulos mundiales desde los años 50: ha construido un sistema de formación, detección de talento e inversión estatal que convierte su supremacía en algo estructural, no circunstancial.
Los orígenes del dominio chino
El tenis de mesa llegó a China a principios del siglo XX, pero fue tras la fundación de la República Popular en 1949 cuando el deporte adquirió un estatus especial. El gobierno identificó el tenis de mesa como un vehículo de prestigio internacional accesible: no requería grandes instalaciones, podía practicarse en cualquier lugar y ofrecía una plataforma de visibilidad global.
En 1952, China se incorporó a la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF) y en 1959 Rong Guotuan se convirtió en el primer campeón mundial chino. Ese momento fue celebrado a nivel nacional como un hito histórico. A partir de entonces, la maquinaria de formación no se detuvo.
Un sistema diseñado para ganar
China cuenta con una pirámide de formación que comienza en edad escolar. Los niños más dotados acceden a escuelas deportivas especializadas, luego a academias provinciales y finalmente a la selección nacional. El nivel de competencia interna es tan alto que muchos jugadores chinos que no logran un puesto en la selección nacional son suficientemente buenos como para representar con éxito a otros países.
Este fenómeno, conocido como “exportación de jugadores”, ha llevado a que decenas de atletas de origen chino compitan bajo banderas de Europa, América y Asia. Sin ese factor, la diferencia entre China y el resto sería aún mayor en los medalleros internacionales.
Campeonatos del Mundo: un dominio sin igual
En los Campeonatos del Mundo de Tenis de Mesa, China ha dominado todas las categorías: individual masculino, individual femenino, dobles masculino, dobles femenino, dobles mixtos y por equipos. En la competición por equipos —la Copa Corbillón para mujeres y la Copa Swaythling para hombres— China ha encadenado rachas de victorias que en algunos casos superan los 10 títulos consecutivos.
El récord de participación continuada en finales mundiales por parte de jugadores chinos es prácticamente inigualable. Entre 1975 y 2023, hubo muy pocas ediciones en las que China no estuviera presente en la final de alguna categoría individual.
La presión desde dentro
Paradójicamente, uno de los mayores desafíos para los jugadores chinos no viene del exterior sino de su propio sistema. La competencia interna en los entrenamientos y en los torneos de selección nacional supera en intensidad a muchos torneos internacionales. Jugadores como Wang Hao, Liu Guoliang o Wang Liqin ganaron múltiples títulos pero a menudo perdieron contra compañeros de equipo antes de enfrentarse a rivales extranjeros.
Récords colectivos e individuales
Los récords colectivos de China incluyen el mayor número de medallas de oro en los Juegos Olímpicos desde que el tenis de mesa fue incluido en el programa en Seúl 1988. En las primeras décadas olímpicas, China ganó prácticamente todas las medallas de oro disponibles, siendo Seúl 1988 la única excepción notable cuando Corea del Sur logró arrebatarles algún título.
A nivel individual, los récords de Ma Long, Fan Zhendong o Ding Ning se sitúan entre los más altos de la historia. Pero todos ellos son producto de ese sistema colectivo que China ha perfeccionado durante más de siete décadas. El dominio chino no es una casualidad: es la consecuencia directa de una estrategia de estado que ha convertido el tenis de mesa en una cuestión de orgullo nacional.