Los saques con efecto son el arma más diferenciadora del tenis de mesa. A diferencia de otros deportes de raqueta, en tenis de mesa el sacador tiene total libertad para dar cualquier tipo de rotación a la pelota, y un rival que no lee bien el efecto comete errores inmediatos. El nivel del jugador se nota muchas veces en la sofisticación de sus saques: a mayor nivel, mayor variedad y disimulo en los efectos.
Los tres efectos básicos del saque
El backspin es la rotación hacia atrás. La pala roza la parte inferior de la pelota con un movimiento horizontal, casi paralelo al suelo. Al llegar a la mesa del rival, la pelota frena y se queda baja, haciendo difícil el ataque. Es el efecto más usado en saques cortos y muy efectivo para forzar una devolución empujada o cortada.
El topspin de saque se consigue rozando la parte superior de la pelota hacia adelante. La pelota sale rápida y, tras el bote, acelera. Se usa en saques largos para forzar al rival a retroceder y dificultar el contraataque. Es más difícil de controlar en cuanto al bote que el backspin.
El sidespin (efecto lateral) se genera rozando la pelota desde un lado. Hay sidespin hacia la derecha y hacia la izquierda: la pelota desvía su trayectoria tras el bote, lo que descoloca al rival. El sidespin puro es menos habitual; lo más común son combinaciones de backspin-sidespin o topspin-sidespin.
La importancia del disimulo
El valor real de un saque con efecto no está solo en el efecto en sí, sino en que el rival no sepa qué efecto viene. Para conseguirlo, la preparación del saque debe ser idéntica para todos los efectos. El movimiento del brazo antes del impacto funciona como señuelo: si siempre es el mismo, el rival no puede leer el efecto hasta que la pelota ya ha salido.
Cambia el punto de contacto con la pelota (arriba, abajo, lateral) manteniendo el mismo movimiento previo. Juega también con la velocidad del swing: un swing rápido y rozado genera más efecto que uno lento y potente. La muñeca es fundamental para generar efectos variados con el mismo movimiento de brazo.
Saques cortos y largos con efecto
Un saque corto con backspin obliga al rival a acercarse a la mesa y devolver con un toque o un flip. Un saque largo con topspin lo empuja hacia atrás y le dificulta el ataque. La alternancia entre saques cortos y largos, combinada con cambios de efecto, es la base de una estrategia de saque efectiva en competición.
Cómo practicar los saques con efecto
Dedica tiempo exclusivo al entrenamiento de saques, sin rival. Lanza series de diez saques con el mismo efecto y observa el comportamiento de la pelota en la mesa del rival. Después trabaja el disimulo: alterna dos efectos distintos con el mismo movimiento inicial y pide a un compañero que intente adivinar cuál viene. Si falla regularmente, el disimulo funciona.