El tenis ha tenido históricamente fama de ser un deporte en el que los jugadores podían tomarse todo el tiempo que quisieran entre puntos. Eso cambió con la introducción del reloj de saque visible (shot clock), que ha acelerado el ritmo de los partidos y ha dado a los árbitros una herramienta clara para aplicar la regla del tiempo.
La regla de los 25 segundos
Desde que el punto anterior termina hasta que el sacador lanza la bola para el siguiente servicio, el tiempo máximo permitido es de 25 segundos. Este tiempo se cuenta con un reloj visible instalado en la pista, normalmente encima de la silla del árbitro.
El reloj comienza a contar en cuanto el árbitro anuncia el marcador del punto anterior.
El shot clock: el reloj visible
Antes de 2018, la regla del tiempo existía pero no había un reloj visible para jugadores y público. Esto hacía que la norma fuera difícil de aplicar de forma objetiva y que los árbitros tuvieran que estimarlo, lo que generaba discusiones frecuentes.
El shot clock (reloj de saque) hace la regla transparente: todos ven el tiempo que queda, incluidos los propios jugadores. Esto ha reducido considerablemente los tiempos de juego y ha eliminado gran parte de la ambigüedad.
Consecuencias de superar el tiempo
Si el jugador no ejecuta el saque antes de que el reloj llegue a cero:
- El árbitro anuncia la advertencia por tiempo (primera vez, sin penalización en el marcador)
- Si vuelve a ocurrir en el mismo partido, se aplica el código de conducta: pérdida de un punto
- Las infracciones posteriores pueden acarrearse la pérdida de un game
Tiempos de descanso reglamentarios
Además del tiempo entre puntos, existen otros descansos reglamentados:
- Entre games: 90 segundos (en el cambio de lado)
- Entre sets: 120 segundos (2 minutos)
- Después del primer game de un set: no hay descanso entre el primer y segundo game
- Tiempo médico: los jugadores pueden solicitar un tiempo médico por lesión, sujeto a las reglas de cada torneo
El impacto en el juego
La aplicación estricta del tiempo entre puntos ha cambiado la dinámica de ciertos jugadores que usaban las pausas largas como estrategia para recuperarse o desconcentrar al rival. Con el shot clock, esa táctica es mucho más difícil de aplicar sin arriesgarse a perder un punto.