El tiro con arco tiene una relación especial con el movimiento paralímpico: fue uno de los deportes que formaron el núcleo original de los Juegos Paralímpicos cuando se celebraron por primera vez en Roma en 1960. Desde entonces no ha faltado en ninguna edición, y esta continuidad no es casual. El tiro con arco reúne características únicas que lo convierten en un deporte especialmente adecuado para atletas con discapacidad: exige precisión, concentración y técnica por encima de la fuerza bruta o la velocidad, y permite adaptaciones que hacen posible la participación de personas con una enorme variedad de condiciones físicas.
Los orígenes del tiro con arco paralímpico están directamente ligados a Sir Ludwig Guttmann, el neurólogo británico de origen alemán que fundó los Juegos de Stoke Mandeville en 1948, precursores directos de los Juegos Paralímpicos. Guttmann utilizaba el tiro con arco como terapia de rehabilitación para los veteranos de la Segunda Guerra Mundial con lesiones medulares atendidos en el hospital de Stoke Mandeville (Inglaterra). Descubrió que la práctica mejoraba la fuerza del torso, la coordinación y, especialmente, la salud mental de los pacientes. De la terapia a la competición el camino fue corto.
Las categorías: adaptación para la inclusión
La gran fortaleza del tiro con arco paralímpico es la amplitud de sus categorías de clasificación. El sistema está diseñado para agrupar a los atletas según su capacidad funcional, no según el diagnóstico médico. Las tres categorías principales son W1 (atletas en silla de ruedas con limitación en brazos y piernas, habitualmente tetrapléjicos), ARST (atletas en silla de ruedas sin limitación significativa en los brazos) y ARST de pie (atletas con discapacidad física que compiten de pie).
Dentro de cada categoría de posición, los atletas pueden competir con arco recurvo o arco compuesto. El arco compuesto, con su sistema de poleas que reduce la fuerza necesaria para mantener la tensión del arco, ha abierto el tiro con arco a personas que no pueden mantener la tensión del arco recurvo durante toda la secuencia de disparo. Esta posibilidad ha aumentado significativamente el número de personas con discapacidad severa que pueden competir al más alto nivel.
Las adaptaciones técnicas
Una de las características más impresionantes del tiro con arco paralímpico son las adaptaciones técnicas que permiten disparar a personas con limitaciones muy severas en los miembros superiores. Existen sistemas de disparo con la boca (mouth tab), donde el atleta sujeta el arco con el brazo o un gancho y libera la cuerda con un dispositivo accionado con los dientes. También hay sistemas de liberación accionados con el pie para atletas que no tienen uso funcional de los brazos.
Estas adaptaciones convierten al tiro con arco en uno de los pocos deportes de competición que puede practicarse con casi cualquier nivel de capacidad funcional en los miembros, siempre que el atleta pueda mantener una posición estable y apuntar con precisión. Para muchos atletas con discapacidades muy severas, el tiro con arco es uno de los pocos deportes donde pueden competir en igualdad real con rivales que tienen limitaciones similares.
Los grandes referentes del tiro con arco paralímpico
A lo largo de la historia de los Juegos Paralímpicos, el tiro con arco ha producido atletas de enorme trayectoria y palmarés. Países como Corea del Sur, Gran Bretaña, Estados Unidos y varios países europeos han dominado la competición en distintas épocas. La presencia de Corea del Sur, tan dominante en el tiro con arco olímpico, se replica también en el paralímpico, aunque con menos ventaja sobre el resto que en la versión olímpica.
El tiro con arco paralímpico sigue siendo uno de los deportes que mejor representa el espíritu de los Juegos Paralímpicos: la demostración de que el rendimiento deportivo de excelencia no tiene como prerequisito un cuerpo sin limitaciones físicas.