El tiro con arco olímpico es un deporte de cifras casi imposibles. Acertar sistemáticamente en un círculo de 12 centímetros desde 70 metros de distancia, con viento, mientras gestionas la presión de una final olímpica, es una hazaña atlética que merece ser conocida en todos sus detalles.
700 de 720: la perfección estadística
En la ronda de clasificación del tiro con arco olímpico, los arqueros disparan 72 flechas a 70 metros de distancia. Cada flecha puede puntuar como máximo 10 puntos si impacta en el círculo central amarillo, por lo que la puntuación máxima teórica es de 720 puntos.
Los mejores arqueros del mundo se sitúan habitualmente por encima de los 690 puntos, lo que implica que casi todas sus flechas impactan en los dos anillos interiores (9 y 10 puntos). Los récords mundiales masculinos y femeninos se han ido acercando progresivamente a los 700 puntos, una frontera psicológica que el tiro con arco de élite está empezando a superar.
Korea y la obsesión por el oro olímpico
Corea del Sur es la nación más dominante en tiro con arco olímpico, especialmente en la categoría femenina. Las arqueras coreanas han ganado el oro olímpico en arco recurvo femenino individual en prácticamente todas las ediciones desde Los Ángeles 1984.
El programa de formación de arqueras en Corea del Sur es legendario por su intensidad: las candidatas al equipo olímpico realizan sesiones de entrenamiento que incluyen el disparo bajo condiciones extremas de presión psicológica simulada, con el objetivo de que la concentración en una final olímpica sea similar a la del entrenamiento rutinario.
El arco compuesto: la tecnología que cambió el deporte
Aunque el arco compuesto no forma parte del programa olímpico (solo el arco recurvo está en los Juegos), es el tipo de arco que genera los récords de precisión más extremos. El arco compuesto usa un sistema de poleas que reduce la fuerza necesaria para mantener el arco tenso al máximo, lo que permite al arquero tomarse más tiempo para apuntar con precisión.
Los mejores arqueros de arco compuesto del mundo pueden disparar puntuaciones de 150 sobre 150 posibles (todos los 30 disparos en el centro de 10 puntos) en distancias de 18 metros en interior, una precisión que resulta casi inimaginable.
El tiro instintivo: sin mira y sin técnica visible
En el extremo opuesto de la tecnología moderna existe el tiro con arco instintivo, una modalidad en la que el arquero dispara sin mira y sin calcular conscientemente el punto de puntería: simplemente mira al objetivo, tensa el arco y suelta, dejando que el cerebro y el cuerpo hagan los cálculos de forma inconsciente después de miles de repeticiones.
Los practicantes de tiro instintivo afirman que después de suficiente práctica el cuerpo “sabe” dónde caerá la flecha sin necesidad de cálculo consciente. La precisión que alcanzan los mejores en esta modalidad es impresionante, aunque no alcanza los niveles de la competición con mira. El tiro instintivo es la forma en que los cazadores prehistóricos y los guerreros medievales usaban el arco.