El arco compuesto es la modalidad tecnológicamente más avanzada del tiro con arco. Su sistema mecánico de poleas lo hace radicalmente diferente del arco recurvo, con ventajas y limitaciones que lo han mantenido fuera del programa olímpico principal.
El sistema de poleas
La característica definitoria del arco compuesto es su sistema de poleas o cámaras (cams) en los extremos de las palas. Este sistema mecánico tiene un efecto sorprendente: cuando la cuerda llega al punto máximo de extensión (la posición de apuntado), la fuerza necesaria para mantenerla cae drásticamente.
Este fenómeno se llama let-off y se expresa en porcentaje. Un arco compuesto con un 80% de let-off que requiere 60 libras para tensarse solo necesita 12 libras para mantener la posición de apuntado. Esto permite al arquero tomarse mucho más tiempo para apuntar con precisión sin que la fatiga muscular afecte el resultado.
La mira telescópica
A diferencia del recurvo, el arco compuesto permite usar una mira con magnificación óptica. El arquero puede ver la diana amplificada y colocar la mira sobre el punto exacto que quiere impactar. Esta combinación de let-off y mira telescópica hace que el arco compuesto sea extraordinariamente preciso.
El peep sight
El arco compuesto también lleva integrado en la cuerda un pequeño orificio llamado peep sight: el arquero lo usa como alza trasera, mirando a través de él hacia la mira delantera para alinear el disparo.
En las competiciones
Aunque no es olímpico en los Juegos Olímpicos principales, el arco compuesto tiene su propio circuito de competición bajo World Archery, con Mundiales, Copa del Mundo y presencia en los Juegos Mundiales. La distancia estándar exterior es de 50 metros y los niveles de precisión alcanzan porcentajes de impacto en la zona de 10 puntos muy superiores a los del recurvo.