El arco recurvo es el arco olímpico por excelencia. Su diseño combina siglos de evolución con materiales modernos para crear un instrumento de precisión capaz de enviar una flecha a 70 metros con una desviación de apenas unos centímetros.
El diseño característico
El rasgo más visible del arco recurvo es la curvatura de sus puntas: en lugar de ir hacia el arquero cuando el arco está sin tensar, las puntas se curvan hacia afuera. Cuando se tensa la cuerda, esta curvatura se convierte en un acumulador de energía muy eficiente.
Los arcos modernos de competición están fabricados con materiales de alta tecnología: carbono, fibra de vidrio y madera laminada en el riser (la parte central) y las palas (limbs). Son completamente desmontables para facilitar el transporte y el ajuste.
Componentes principales
- Riser: la parte central del arco, donde el arquero lo sostiene. Generalmente de aluminio o carbono.
- Palas (limbs): las dos partes flexibles que se curvan al tensar. Son intercambiables y determinan el peso de tiro.
- Cuerda: de material sintético de alta resistencia (Dyneema o similares).
- Punto de mira: permite apuntar con precisión, pero sin magnificación óptica.
- Estabilizadores: barras que se añaden para reducir el movimiento del arco al disparar.
El arco recurvo vs. el compuesto
La diferencia principal con el compuesto es que el recurvo no tiene poleas y el arquero debe mantener toda la fuerza durante el proceso de apuntado. Esto requiere mayor desarrollo físico (especialmente en espalda y hombros) y hace que la precisión sea más dependiente de la técnica corporal.
En los Juegos Olímpicos
El arco recurvo es la única modalidad presente en los Juegos Olímpicos con medallas individuales, por equipos y mixto. Es la disciplina con mayor tradición en el movimiento olímpico moderno, presente desde Múnich 1972 de forma continua.