El control del gatillo es probablemente el elemento técnico más crítico y más difícil de aprender en el tiro olímpico. A diferencia de lo que el sentido común sugiere, el gatillo no se aprieta en el momento de querer disparar: se aplica presión de forma continua y progresiva hasta que el disparo ocurre casi por sorpresa.
La presión progresiva
La técnica correcta consiste en aplicar una presión continua, gradual e imperceptiblemente creciente sobre el gatillo. El dedo índice aumenta la presión de manera sostenida mientras la mira está razonablemente alineada con el blanco. Esta presión nunca se interrumpe ni se acelera: es una curva continua de menor a mayor hasta que el arma dispara.
El momento exacto del disparo no es predeterminado por el tirador: es el resultado de acumular suficiente presión. Esto es lo que se llama el disparo sorpresa.
El disparo sorpresa
El concepto de disparo sorpresa es fundamental en tiro de precisión. Si el tirador intenta “elegir” el momento exacto del disparo, su cerebro anticipará el retroceso y ordenará una pequeña contracción muscular preventiva en el brazo y el hombro. Esta contracción ocurre fracciones de segundo antes de que la bala salga y desplaza el arma del punto de mira.
Al no saber exactamente cuándo ocurrirá el disparo (porque la presión es progresiva e inconsciente), el tirador no puede anticiparlo y el cuerpo permanece relajado hasta el momento del impacto.
El follow-through
Después de que el arma dispara, el tirador debe mantener la posición exactamente como estaba durante al menos un segundo. Este gesto, llamado follow-through, tiene dos funciones: evitar que el cuerpo empiece a moverse antes de que la bala haya salido del cañón (el proceso de disparo dura unos milisegundos), y permitir al tirador observar dónde estaba la mira en el momento del disparo para corregir en el siguiente.
Liberación del gatillo
Tras el disparo, el dedo vuelve lentamente a la posición de descanso, sin soltar de golpe el gatillo. Este control en la liberación también forma parte del follow-through y contribuye a mantener la mano en la posición correcta para el siguiente disparo.
El tiro en seco para mejorar el gatillo
El entrenamiento de gatillo se practica habitualmente en tiro en seco (sin munición, con pistola descargada o con un aparato de láser). Permite repetir cientos de veces la presión progresiva sin coste económico ni fatiga de las instalaciones, y es la herramienta más eficaz para eliminar el hábito del jalón.