En el otoño de 1968, en el aparcamiento de un instituto de Nueva Jersey, un grupo de adolescentes cogió un disco de plástico —un Frisbee de la marca Wham-O— y se preguntó: ¿y si inventáramos un juego de equipo con esto? La pregunta parece trivial. La respuesta cambió la historia del deporte para millones de personas en todo el mundo. Ese grupo de estudiantes del Columbia High School de Maplewood, con Joel Silver y Buzzy Hellring entre los más activos, estaba inventando el ultimate frisbee, un deporte que cincuenta y cinco años después tiene millones de practicantes en más de ochenta países y que ha generado una cultura deportiva única en la historia del juego organizado.
El contexto histórico de la invención del ultimate frisbee no es trivial. 1968 fue el año de las grandes convulsiones sociales en Estados Unidos: el movimiento por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam, el asesinato de Martin Luther King. Los jóvenes americanos estaban redefiniendo sus valores, cuestionando las jerarquías establecidas y buscando formas alternativas de relacionarse entre sí. El ultimate frisbee nació en ese contexto y lo absorbió: desde el principio, el deporte rechazó la figura del árbitro como símbolo de autoridad externa, apostó por la responsabilidad individual de los jugadores y puso el fair play como condición de posibilidad del juego. El «Spirit of the Game» no fue una adición posterior al reglamento: fue parte del ADN del deporte desde el primer partido en el aparcamiento del instituto. Los inventores del ultimate no solo crearon un juego nuevo; crearon un sistema de valores deportivos que expresaba perfectamente el espíritu de su generación.
La expansión del ultimate desde ese aparcamiento de Nueva Jersey hasta los Campeonatos del Mundo de la WFDF tardó apenas veinte años. En 1972, la Universidad de Rutgers y Princeton jugaron el primer partido universitario de ultimate. En los años 70, el deporte se extendió por los campus de la Costa Este y luego por todo el país. En 1979, la Ultimate Players Association organizó el primer Campeonato Nacional Universitario, que se convirtió en el evento más importante del calendario americano. En los años 80, el deporte cruzó el Atlántico y llegó a Europa y Asia. En 1984, se fundó la World Flying Disc Federation (WFDF) para coordinar el desarrollo internacional del deporte. Lo que Joel Silver y sus compañeros improvisaron en un aparcamiento en 1968 se convirtió, en cuatro décadas, en uno de los deportes de equipo de más rápido crecimiento del mundo.