El Vendée Globe es la cima del deporte oceánico, pero también es uno de los deportes más caros del mundo. Entender quién paga la cuenta y por qué es entender por qué Francia domina una competición a la que cualquier país del mundo podría aspirar pero que, en la práctica, está controlada por el ecosistema náutico-empresarial francés.
El coste de un IMOCA 60: el barco
Barco nuevo de última generación (Generación 2024)
Un IMOCA 60 construido para la edición 2024-25 del Vendée Globe costó entre 4 y 6 millones de euros solo para el barco en su configuración básica de regata. El desglose aproximado:
- Construcción del casco y cubierta (fibra de carbono, moldes, autoclave): 1,5-2 millones €.
- Aparejo (palo de carbono, jarcia, winches eléctricos): 300.000-500.000 €.
- Foils (diseño, fabricación, pruebas, piezas de repuesto): 300.000-600.000 €.
- Quilla basculante (quilla, bulbo de plomo, sistema hidráulico): 200.000-300.000 €.
- Electrónica de navegación (chartplotters, autopiloto, Iridium, AIS, instrumentos): 150.000-300.000 €.
- Sistemas de cubierta (líneas, poleas, accesorios): 100.000-200.000 €.
- Velas (inventario completo para el Vendée Globe): 200.000-400.000 €.
El total no incluye los honorarios del arquitecto naval (que diseñó el barco), los ingenieros de estructura y los tests hidrodinámicos en canal, que añaden otro 500.000-1.000.000 € al coste total de desarrollo.
Barco de segunda mano
Los IMOCA de generaciones anteriores (Generación 2016-2020) pueden adquirirse entre 1 y 2,5 millones de euros. Son barcos perfectamente capaces de completar el Vendée Globe, pero su velocidad máxima es inferior a los barcos de última generación, lo que significa que un regatista con un barco de segunda mano no puede aspirar al podio en condiciones normales.
El coste de la campaña: el equipo en tierra
El barco es solo el comienzo. Una campaña IMOCA para el Vendée Globe incluye cuatro años de actividad continua:
El equipo técnico
Un equipo de campaña IMOCA de nivel medio incluye:
- Jefe de proyecto/manager: 1 persona, coordinación general.
- Mecánico jefe: 1-2 personas, mantenimiento y reparación del barco.
- Veleros: 1 persona responsable del inventario de velas.
- Especialistas en foils: 1 ingeniero especializado (en los equipos top).
- Electrónico/navegación: 1 persona para los sistemas de comunicación y navegación.
- Meteorólogo/weather router: 1 persona o consultora externa.
- Comunicación y medios: 1-2 personas para la gestión de redes sociales, prensa y contenido.
El coste de este equipo de 8-10 personas durante cuatro años representa 2-4 millones de euros en salarios, más los gastos de viaje (las regatas del circuito IMOCA se celebran en diferentes países).
Reparaciones y mantenimiento
En cuatro años de campaña activa, el barco sufre miles de millas de regata y entrenamientos. Las reparaciones pueden incluir la sustitución de foils dañados (100.000-200.000 € cada uno), reparación del casco tras colisiones, sustitución de velas desgastadas y actualizaciones de electrónica. El presupuesto de mantenimiento anual es de 500.000-1.000.000 €.
Traslados y logística
El barco debe ir de regata en regata: de Les Sables-d’Olonne a Le Havre para la Transat, de Le Havre a Saint-Malo para la Route du Rhum, de vuelta a Les Sables para el Vendée Globe. Los traslados se hacen navegando (coste de combustible y equipo) o en barco de transporte (para cruces oceánicos de reposicionamiento). El coste logístico de cuatro años es de 300.000-600.000 €.
El presupuesto total: una campaña de Vendée Globe
| Concepto | Rango de coste |
|---|---|
| Barco nuevo de última generación | 4-6 millones € |
| Equipo técnico (4 años) | 2-4 millones € |
| Reparaciones y mantenimiento (4 años) | 2-4 millones € |
| Velas (4 años de campaña) | 500.000-1 millón € |
| Logística y traslados | 300.000-600.000 € |
| Comunicación y marketing | 500.000-1 millón € |
| Total campaña completa | 10-17 millones € |
Con un barco de segunda mano y una campaña más austera, el coste puede bajar a 5-8 millones €, aunque a costa de rendimiento competitivo.
Por qué Francia domina: la cultura del patrocinio oceánico
El elemento que hace posible estas cifras en Francia —y que explica por qué el palmarés del Vendée Globe es casi exclusivamente francés— es una cultura empresarial única de apoyo a la vela oceánica:
El modelo de patrocinio francés
En Francia, las grandes empresas llevan décadas invirtiendo en patrocinar barcos del Vendée Globe:
- Banque Populaire: el banco cooperativo lleva financiando barcos offshore desde los años 80. Su inversión en el proyecto de Armel Le Cléac’h es de varios millones anuales.
- Macif: el grupo asegurador cooperativo patrocina múltiples barcos.
- Apivia: la empresa de asistencia en carretera financió el barco de Charlie Dalin.
- Paprec: empresa de reciclaje, patrocinador de Jérémie Beyou.
Para estas empresas, el patrocinio es una inversión de imagen con retorno calculable: el Vendée Globe tiene millones de seguidores en Francia, y el logo de la empresa en el barco aparece en cada noticia, cada tuit y cada fotografía durante meses.
La cultura popular de la vela
En Francia —especialmente en Bretaña y en la costa atlántica— la vela oceánica no es un deporte de élite: es un deporte popular con raíces profundas. Los niños bretones crecen sabiendo quiénes son los grandes regatistas oceánicos con la misma naturalidad con que los niños del resto del mundo conocen a los futbolistas. Esta base popular genera una demanda de medios y de seguimiento que hace rentable la inversión publicitaria en el Vendée Globe.
Las escuelas de offshore
Francia tiene toda una infraestructura de formación de regatistas oceánicos: desde las escuelas de vela que enseñan a niños a navegar en el Atlántico, pasando por el circuito de la Mini Transat como semillero, hasta los programas de desarrollo de jóvenes talentos IMOCA. Esta pirámide de formación no tiene equivalente en ningún otro país.
El dilema de los países sin tradición offshore
Para un regatista de cualquier otro país —España, Alemania, Gran Bretaña— construir el mismo ecosistema que Francia requiere décadas y una inversión cultural y empresarial que no puede acelerarse. Eso explica por qué los no franceses que llegan al Vendée Globe representan casi siempre proyectos heroicamente financiados con mucho menos dinero que sus rivales franceses.
La excepción es Hugo Boss con Alex Thomson: un patrocinio de lujo que durante 20 años ha demostrado que es posible construir un proyecto competitivo fuera de Francia, pero incluso ese proyecto es extraordinario en su duración y en la inversión realizada.