Los tres grandes cabos del hemisferio sur son los guardianes de la circunnavegación oceánica: los puntos geográficos que separan los grandes océanos del sur y que todo barco que quiera dar la vuelta al mundo debe bordear. Son también los lugares más peligrosos del planeta para la navegación a vela: los escenarios de incontables naufragios a lo largo de cinco siglos de navegación oceánica.
El Cabo de Buena Esperanza: el primer gran cabo
Cabo de Buena Esperanza, situado a 34° 21’ S y 18° 29’ E, en el extremo suroeste de Sudáfrica. El nombre fue dado por el rey Juan II de Portugal al primero llamado Cabo de las Tormentas (por Bartolomé Díaz, que lo dobló en 1488). El rey lo rebautizó “de la Buena Esperanza” porque su rodeamiento abría la esperanza de llegar a las Indias por el este.
Por qué es peligroso
El Cabo de Buena Esperanza es donde el Atlántico Sur y el Océano Índico Sur se encuentran. Esta confluencia crea condiciones particulares:
- La Corriente de Agulhas: una corriente cálida que viene del Índico y choca contra las aguas frías del Atlántico. Cuando el viento sopla en contra de esta corriente, las olas se vuelven especialmente empinadas y peligrosas.
- Los vientos de poniente: el cinturón de vientos del oeste que circula sin obstáculo alrededor del globo en las latitudes del sur. En las cercanías del cabo, pueden ser muy violentos.
- Los sistemas de baja presión: que se forman al sur de África y barren la región con frecuencia.
Historia de naufragios
El Cabo de Buena Esperanza cobró sus primeras víctimas con los navegantes portugueses del siglo XV y XVI. La Ruta de las Especias pasaba obligatoriamente por el cabo, y muchos galeones cargados de especias y oro se hundieron en sus tempestuosas aguas. En los siglos XVIII y XIX, cuando los clíperes de la Era de la Vela lo cruzaban a toda velocidad cargados de carga colonial, los naufragios seguían siendo frecuentes.
En la era moderna de la vela oceánica, el Cabo de Buena Esperanza es el primer hito del hemisferio sur. Los regatistas del Vendée Globe suelen llegar a él después de unas dos semanas de navegación desde Les Sables-d’Olonne: están aclimatándose a la soledad y al ritmo de la regata cuando se enfrentan al primer gran cabo.
El Cabo Leeuwin: el más discreto de los tres
Cabo Leeuwin, situado a 34° 22’ S y 115° 8’ E, en el extremo suroeste de Australia occidental. El nombre proviene del barco holandés Leeuwin (“leona” en neerlandés) que navegó la zona en 1622. Es el punto donde el Océano Índico y el Océano Pacífico Sur se unen, y marca la entrada al tramo más largo del hemisferio sur en la circunnavegación.
Características y peligros
El Cabo Leeuwin no tiene la fama dramática del Hornos ni del Buena Esperanza, pero no es menos peligroso:
- Está en la zona de los cuarenta rugientes (latitudes 40-50° S), donde los vientos del oeste son constantes y fuertes.
- Las costas rocosas cercanas son un peligro real si un barco pierde el control.
- Las corrientes oceánicas en la confluencia del Índico y el Pacífico pueden ser impredecibles.
Después del Cabo Leeuwin, los regatistas tienen por delante el tramo más largo del Vendée Globe: el cruce del Pacífico Sur hasta el Cabo de Hornos, miles de millas de océano sin tierra y con vientos del oeste que pueden ser aliados o enemigos según la meteorología de cada edición.
El Cabo de Hornos: el fin del mundo
Cabo de Hornos (en inglés, Cape Horn; en latín, Promontorium Horni o Herculis), situado a 55° 58’ S y 67° 17’ O, en el extremo sur del archipiélago de Tierra del Fuego (Chile). Es la punta más meridional de Sudamérica y, en la práctica, el cabo más al sur de todos los grandes cabos continentales del mundo.
Por qué es el más temido
El Cabo de Hornos está en la zona de los cincuenta aullantes y los sesenta gritones (latitudes 50-60° S), donde los vientos del oeste alcanzan su máxima intensidad. La razón es geofísica:
- Sin obstáculos: en las latitudes del Cabo de Hornos, el viento del oeste circula sin ninguna masa terrestre que lo interrumpa (excepto la propia punta de Sudamérica). Ha estado dando vueltas al globo sin parar durante miles de kilómetros cuando llega al Hornos.
- La corriente del Drake: el estrecho entre el Cabo de Hornos y la Antártida (el Paso de Drake) es el estrecho más profundo y ancho del mundo, con corrientes submarinas de entre 5 y 6 nudos.
- Las olas de cabo: cuando el viento del oeste se encuentra con la corriente del Drake y con los fondos marinos que ascienden bruscamente, se forman olas de una característica especial: muy cortas de período (cada 8-10 segundos) pero enormes de altura (8-15 metros en condiciones normales, más de 20 metros en las tormentas más intensas). Estas olas “de cabo” son más peligrosas que las largas y suaves olas del Atlántico Norte.
- El frío: en invierno austral (junio-agosto), la temperatura del agua en el Cabo de Hornos puede estar entre 2 y 5°C. La hipotermia en caso de naufragio es prácticamente segura en minutos.
Historia de los naufragios en el Hornos
Se estima que más de 800 barcos han naufragado en las cercanías del Cabo de Hornos a lo largo de los siglos. En la era de los clíperes (siglo XIX), cuando los barcos de vela transportaban lana australiana, nitrato chileno y oro californiano, el paso del Hornos era la prueba definitiva del marinero. Los que lo habían doblado eran considerados los mejores.
Los marineros de esa época tenían un dicho: “Por debajo del cuarenta, no hay ley; por debajo del cincuenta, no hay Dios”.
El paso del Hornos en el Vendée Globe
Para los regatistas del Vendée Globe, el Cabo de Hornos es el momento más emotivo de la regata. Llegan a él después de seis semanas de navegación en solitario, con el Atlántico como destino final. Muchos regatistas han descrito el paso del Hornos como una experiencia casi mística: la soledad absoluta, la brutalidad del paisaje (nubes bajas, olas oscuras, el risco del cabo emergiendo de la niebla), y la conciencia de estar en uno de los lugares más remotos y salvajes del planeta.
La tradición marinera exige saludar al cabo con un “bon vent” y tirar una ofrenda al agua: algunos regatistas llevan flores o una botella de champán para este momento.
El título de honor: el Club del Cabo de Hornos
Desde el siglo XIX existe la tradición de los marineros que han doblado el Cabo de Hornos a vela. Los que lo consiguen tienen derecho a usar un pendiente de oro en la oreja izquierda (la que mira hacia el Hornos cuando se navega hacia el este) y a colocar el pie en la mesa durante la comida (en señal de que han probado su valía).
La Sociedad Honoraria de Navegantes del Cabo de Hornos (Association des Capitaines au Long Cours Cap-Horniers en Francia, o Asociación en otros países) es la organización que reúne a los marineros que han cumplido el requisito. En la era del Vendée Globe, todos los participantes que completan la regata son automáticamente miembros honorarios de ese selecto club.