El IMOCA 60 es el barco más sofisticado de la vela oceánica en solitario: un monohull de 18,28 metros de eslora construido en fibra de carbono, equipado con foils retráctiles, autopiloto avanzado y sistemas de seguridad que deben garantizar la supervivencia de un solo marinero durante más de 80 días en los océanos más hostiles del planeta.
Dimensiones y peso
- Eslora máxima (LOA): 18,28 metros (60 pies).
- Manga: 5,85 metros en el casco principal.
- Calado: variable según posición de la quilla basculante, entre 3,5 y 4,5 metros.
- Desplazamiento en orden de regata: 8-10 toneladas.
- Altura del palo: 28-29 metros sobre cubierta.
- Superficie vélica en ceñida: 300-350 m² (mayor + foque).
- Superficie vélica en popa: hasta 500-600 m² con gennaker grande.
La construcción: todo es carbono
El casco, la cubierta, el mástil, el botalón, los winches, los perfiles de quilla y los brazos de los foils están construidos en fibra de carbono con resinas epoxy. La razón es la búsqueda del mínimo peso con la máxima rigidez: el carbono tiene una relación resistencia/peso superior a cualquier otro material de construcción naval convencional.
La fabricación de un casco de IMOCA 60 requiere:
- Moldes de carbono o resina a medida, construidos a partir de las formas generadas por el software de diseño.
- Colocación manual de capas de tela de carbono (layup) en el molde, con espesores variables según las zonas de mayor esfuerzo.
- Curado en autoclave (horno de presión) a 120°C para garantizar la máxima polimerización de la resina.
- Control de calidad ultrasónico para detectar delaminaciones o burbujas de aire.
El coste de construcción de un casco de IMOCA 60 de última generación es de 1,5-2 millones de euros solo para el casco y cubierta, antes de añadir aparejo, electrónica y foils.
La quilla basculante
El elemento más característico de un IMOCA 60 (junto a los foils) es la quilla basculante: un sistema hidráulico que permite inclinar la quilla hasta 40° a babor o estribor respecto a la posición vertical. El bulbo de la quilla pesa entre 3.000 y 3.500 kg de plomo.
La función es la misma que el contrapeso de un velero convencional, pero dinámica: cuando el viento viene de estribor, la quilla se inclina a babor para maximizar el momento escorante de restauración. El sistema de basculación es hidráulico (accionado por una bomba eléctrica) y se controla desde el puesto de navegación, normalmente en combinación con la gestión de los foils.
El sistema de foils
Los foils son alas submarinas retráctiles instaladas en los costados del casco:
- Extensión: los foils se despliegan hidráulicamente a una posición fija o variable según el diseño.
- Material: fibra de carbono con armado especial para resistir los impactos.
- Función: a velocidades superiores a 12-15 nudos, generan sustentación vertical que eleva parcialmente el casco del agua.
- Retractabilidad: los foils se retraen para navegar en aguas poco profundas o cuando el viento es insuficiente para activarlos.
Los foils de la Generación 2024 son de forma L o C en sección vertical, con longitudes de 4-5 metros y anchuras de 2-3 metros.
El autopiloto: el copiloto invisible
En un barco en solitario, el autopiloto es el segundo tripulante. Hay momentos en el Atlántico Sur donde el regatista puede dejar el timón en manos del autopiloto durante 20-30 minutos para descansar, reparar algo en cubierta o simplemente preparar comida.
Los IMOCA modernos llevan dos o tres sistemas de autopiloto en redundancia:
- Autopiloto principal: hidráulico, integrado en el sistema de timón. Gestiona el rumbo con correcciones por GPS, brújula y sensores de velocidad.
- Vane autopilot (trimaran de viento): mecánico, activado por la fuerza del viento aparente. No consume electricidad y es el sistema de emergencia si fallan los sistemas eléctricos.
- Autopiloto de emergencia: sistema secundario con actuadores propios, independiente del principal.
La calidad y fiabilidad del autopiloto es uno de los factores más determinantes del rendimiento en el Vendée Globe: un autopiloto que falla obliga al regatista a tomar el timón manualmente sin poder dormir.
La cubierta y los sistemas de cubierta
La cubierta de un IMOCA 60 está diseñada para ser manejada por una sola persona en condiciones de tormenta:
- Winches eléctricos: los grandes winches de cubierta son eléctricos (no manuales), lo que permite hacer la fuerza de tensado sin necesidad de varios hombres.
- Sistemas de amantillo y driza: todos los cabos llegan a la cabina, permitiendo subir o arriar velas sin salir a cubierta.
- Protecciones: el cockpit tiene una capota (bimini) semirígida que protege al regatista de las olas de proa.
- Cabos de vida (jacklines): instalados permanentemente a lo largo de toda la cubierta.
El coste total de una campaña IMOCA
- Barco nuevo de última generación: 4-6 millones de euros.
- Barco de segunda mano (generación anterior): 1-2,5 millones de euros.
- Campaña anual (equipo, velas, reparaciones, traslados): 2-4 millones de euros.
- Campaña completa de cuatro años para el Vendée Globe: 8-16 millones de euros.
Estas cifras explican por qué el Vendée Globe es dominado por equipos con grandes patrocinadores corporativos, y por qué Francia —con su cultura de apoyo empresarial a la vela oceánica— produce la mayoría de los participantes y todos los ganadores.