El Vendée Globe parte de una premisa sencilla y radical: dar la vuelta al mundo a vela, solo, sin parar y sin que nadie te ayude. Lo que en teoría suena a una expedición de exploración del siglo XIX es en realidad una de las competiciones deportivas más tecnológicamente avanzadas del planeta.
La prueba y su recorrido
La salida se celebra en Les Sables-d’Olonne, una ciudad costera del departamento de Vendée en Francia, que da nombre a la prueba. Decenas de miles de personas acuden al puerto para ver partir a los barcos, en una atmósfera que mezcla la feria popular con la despedida emotiva de marinos que saben que no volverán durante tres meses.
El recorrido rodea los tres grandes cabos del hemisferio sur: el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica), el Cabo Leeuwin (Australia) y el Cabo de Hornos (Chile). La longitud total es de aproximadamente 45.000 kilómetros. Los mares australes entre los tres cabos son los más duros del planeta: oleaje de hasta 20 metros, vientos permanentes de 30 a 60 nudos, temperaturas bajo cero, y distancias de miles de kilómetros de cualquier tierra o asistencia.
Los barcos: IMOCA 60
Los IMOCA 60 son las máquinas más sofisticadas de la vela oceánica. Con 18,28 metros de eslora y menos de 8 toneladas de peso, están construidos en fibra de carbono y equipados con sistemas de navegación, comunicación y meteorología avanzadísimos. Desde 2020, los barcos más modernos llevan foils que les permiten volar parcialmente sobre el agua, reduciendo la fricción y aumentando la velocidad media de forma espectacular.
El coste de un programa Vendée Globe completo oscila entre 5 y 15 millones de euros, lo que hace que la prueba sea patrimonio exclusivo de marinos respaldados por grandes patrocinadores corporativos.
Los ganadores históricos
La primera edición (1989-1990) la ganó Titouan Lamazou en 109 días. En ediciones posteriores, las velocidades fueron mejorando: Ellen MacArthur fue la primera mujer en terminar la prueba (segunda en 2001), y el récord fue reducido progresivamente hasta los 74 días, 3 horas, 35 minutos y 46 segundos de Armel Le Cléac’h en 2017.
En la edición de 2020-2021, Yannick Bestaven ganó el título aunque Charlie Dalin fue el primero en cruzar la línea de llegada —Bestaven tenía minutos de bonificación por haber participado en el rescate de un colega en apuros durante la regata—. Este episodio ilustra perfectamente los valores del deporte: la solidaridad en el mar puede compensar con puntos de ventaja.
La preparación: años de trabajo
La mayoría de los participantes pasan dos o tres años preparando el Vendée Globe. Entrenan la navegación en solitario en regatas preparatorias (la Transat B to B, la Route du Rhum), preparan el barco con revisiones exhaustivas, aprenden meteorología oceánica a nivel profesional y trabajan con psicólogos para prepararse para el aislamiento extremo.
El Vendée Globe es mucho más que una regata: es una aventura que transforma a quienes la completan. Muchos marineros describen la experiencia como la más intensa e importante de sus vidas, comparable en profundidad personal a experiencias de meditación extrema o de exploración interior.