Bretaña, el vivero de los grandes navegantes
Franck Cammas nació el 11 de diciembre de 1972 en Versailles, pero como tantos grandes marineros franceses, su historia está profundamente ligada a Bretaña. La costa bretona, con sus mareas colosales, sus vientos atlánticos constantes y su cultura marinera milenaria, ha dado a Francia la mayoría de sus grandes navegantes oceánicos. Cammas no es una excepción.
Aprendió a navegar de joven, con la vela como compañera de toda la vida. La progresión desde las clases juveniles hasta la competición oceánica de alto nivel fue gradual pero constante. Cammas es conocido en el ambiente de la vela francesa como alguien de una inteligencia táctica excepcional y de una tranquilidad bajo presión que contrasta con la intensidad de las situaciones en las que normalmente compite.
Los grandes récords oceánicos
La carrera de Cammas en los grandes récords oceánicos comenzó a principios de los años 2000. En 2004, participó en el intento del Trofeo Jules Verne con el trimarán Géronimo (de 36 metros de eslora), al mando del equipo de Olivier de Kersauzon, uno de los legendarios navegantes franceses. La travesía estableció un nuevo récord de 63 días, 13 horas, 59 minutos y 46 segundos, batiendo el récord anterior de Bruno Peyron.
Ese récord del Jules Verne fue la primera gran hazaña de Cammas en el nivel más alto de la navegación oceánica. El Géronimo era el trimarán más grande jamás construido hasta ese momento para la navegación oceánica, y navegar ese monstruo de fibra de carbono a través de los mares australes requería tanto la experiencia de de Kersauzon como la habilidad táctica de Cammas para gestionar las rutinas diarias de navigación.
El Vendée Globe: la victoria en solitario
Si el Trofeo Jules Verne fue el récord en equipo, el Vendée Globe fue la prueba de que Cammas podía también brillar en solitario. En la edición 2008-2009, Cammas participó a bordo de un IMOCA 60 y ganó la prueba —uno de los logros más difíciles de la navegación oceánica— demostrando que su talento no estaba limitado a la navegación en equipo.
Ganar el Vendée Globe requiere una combinación de habilidades que pocos tienen: la velocidad táctica para optimizar la ruta, la resistencia psicológica para soportar meses de aislamiento, la habilidad técnica para reparar averías sin ayuda, y la gestión del riesgo que en los mares australes es una cuestión de vida o muerte. Cammas las tiene todas.
La Copa América y el SailGP
En la década de 2010, Cammas amplió su horizonte hacia la Copa América y las nuevas competiciones de alta velocidad con foils. Su participación en proyectos de Copa América lo puso en contacto con la tecnología más avanzada de la vela de regata en campos cortos, una modalidad muy diferente a la navegación oceánica en la que había construido su reputación.
La adaptación de los grandes navegantes oceánicos a la vela de foiling en campos cortos es uno de los fenómenos más interesantes del deporte: las habilidades son muy distintas, los reflejos necesarios son diferentes, y la mentalidad táctica cambia completamente. Cammas ha demostrado ser capaz de moverse entre estos dos mundos con una fluidez que habla de su talento como navegante completo.
El legado de una carrera excepcional
Franck Cammas representa lo mejor de la escuela francesa de navegación oceánica: riguroso en la preparación, brillante en la táctica, sereno en los momentos de presión. Francia tiene una tradición de navegantes oceánicos sin parangón en el mundo —Tabarly, Peyron, Desjoyeaux, Joyon, Le Cléac’h— y Cammas ocupa un lugar de honor en esa tradición.
Su contribución al deporte va más allá de sus propias victorias y récords: como parte de equipos, como mentor de navegantes más jóvenes, y como embajador de una disciplina que en Francia tiene el mismo estatus que el fútbol o el ciclismo en términos de seguimiento popular. La Route du Rhum, el Vendée Globe y el Trofeo Jules Verne son en Francia eventos nacionales, y Cammas ha sido protagonista de algunos de sus momentos más memorables.