La orza (o deriva) es uno de los elementos más importantes y menos visibles de la vela ligera. Sin ella, navegar contra el viento sería prácticamente imposible: el barco se desplazaría lateralmente sin avanzar. Saber cuándo bajarla o subirla, y cómo su posición afecta al equilibrio y la escora del barco, es fundamental para navegar de forma eficiente.
Qué hace la orza
Cuando el viento empuja la vela, genera una fuerza que tiene dos componentes: una hacia adelante (que nos propulsa) y una lateral (que nos empuja hacia sotavento). Sin ningún elemento que resista esa componente lateral, el barco sería arrastrado de lado. La orza, al sobresalir bajo el agua y presentar una gran superficie perpendicular al movimiento lateral, genera la resistencia necesaria para convertir ese empuje lateral en avance hacia adelante.
Cuanta más orza haya bajada, más resistencia lateral y menos abatimiento. Cuanta menos haya, más abatimiento pero también menos resistencia total al movimiento del barco.
Cuándo bajar la orza
La orza debe estar completamente bajada en ceñida y en través, cuando el abatimiento es el enemigo principal de la eficiencia. En estos puntos de marcha, el viento empuja con fuerza hacia sotavento y la orza es imprescindible para mantener el rumbo.
También debe bajarse en condiciones de mucho viento y olas, donde el barco tiene más tendencia a desplazarse lateralmente y donde la estabilidad es más crítica.
Cuándo subir la orza
En largo y empopada, la componente lateral del viento es mucho menor porque el viento llega más desde atrás. En estos ángulos, la orza puede subirse parcialmente (o totalmente en empopada) para reducir la resistencia hidrodinámica y aumentar la velocidad. Una orza bajada en empopada no sirve de nada contra el abatimiento (que es mínimo) y solo frena el barco.
Subir la orza también es necesario en aguas poco profundas para evitar que toque el fondo, y durante las maniobras de varada y desvarada.
La escora y el equilibrio del barco
La escora es la inclinación lateral del barco. En vela ligera, la escora de trabajo (una inclinación moderada hacia sotavento) es normal y en algunos barcos mejora la hidrodinámica. Pero un exceso de escora aumenta la resistencia y puede llevar a la volcadura.
Para contrarrestar la escora, el patrón y el tripulante se sientan en la borda de barlovento (el lado del que viene el viento), colgando el peso fuera del barco. En condiciones de mucho viento, el tripulante puede usar el trapecio para maximizar el efecto del contrapeso.
Hilar en la borda significa sentarse con las piernas colgando fuera hacia barlovento. Tumbarse en la borda (posición de hiking) significa recostarse hacia fuera, con el cuerpo casi horizontal. Cuanto más colgado esté el peso fuera del barco en barlovento, mayor es el momento de adrizamiento que compensa la escora.
Lectura de la escora: cuándo ajustar
Si el barco escora demasiado hacia sotavento (más de lo que es confortable y controlable), hay tres opciones: colgar más el cuerpo hacia barlovento, largar la escota de mayor para reducir la potencia de la vela, o abrir el rumbo ligeramente para navegar en un punto de marcha más abierto donde la presión sobre la vela es menor.
Si el barco está de lado contrario (escorado hacia barlovento), significa que hay demasiado contrapeso o poco viento: siéntate más hacia el centro o caza un poco más las velas.