La Liga de Naciones de voleibol (VNL, por sus siglas en inglés) fue lanzada en 2018 por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) como la competición anual más importante entre selecciones nacionales, sustituyendo a la histórica Liga Mundial masculina (creada en 1990) y a la Grand Prix femenina. Aunque lleva pocas ediciones disputadas, ya ha generado sus propios récords y momentos históricos.
El nacimiento de la Liga de Naciones
La Liga de Naciones nació con el objetivo de crear una competición más atractiva, con mayor presencia global y un sistema de clasificación más dinámico. En su primera edición (2018), participaron 16 equipos en cada categoría, con cinco equipos “core” (permanentes) y once que podían ascender y descender según sus resultados.
El formato incluye semanas de competición en diferentes países anfitriones, con cada equipo jugando tres partidos en cuatro días en cada semana. Esto genera un ambiente festivo alrededor del voleibol en países que no siempre tendrían la oportunidad de albergar eventos de alto nivel de la FIVB.
Los campeones de la primera era de la Liga de Naciones
En la categoría masculina, Francia fue uno de los primeros grandes protagonistas de la Liga de Naciones, reflejando el crecimiento del voleibol francés que culminaría con el oro olímpico en Tokio 2020. Brasil, con su tradición histórica, y Polonia, la gran potencia emergente del voleibol europeo, también han destacado en las primeras ediciones.
En la categoría femenina, Estados Unidos se consolidó como la potencia dominante en las primeras ediciones de la Liga de Naciones, ganando varios títulos seguidos y estableciendo una racha de dominio que recordaba a las grandes selecciones históricas del voleibol femenino. Brasil e Italia también fueron protagonistas regulares de las finales.
Récords individuales en la Liga de Naciones
La Liga de Naciones ha puesto en el primer plano a algunos de los mejores jugadores del mundo. En la categoría masculina, opuestos como Wilfredo León (Polonia) y distribuidores como Bruno Rezende (Brasil) han acumulado estadísticas de alto nivel en el torneo. En la categoría femenina, las atacantes y bloqueadoras de los equipos líderes han establecido las marcas de referencia del torneo en sus primeras ediciones.
Un aspecto particular de la Liga de Naciones es la gran cantidad de partidos que se disputan en un período relativamente corto (entre mayo y julio), lo que pone a prueba la profundidad de las plantillas y genera oportunidades para que jugadores secundarios demuestren su nivel.
El impacto global de la competición
La Liga de Naciones ha tenido sedes en países muy variados: Filipinas, Brasil, Italia, Turquía, Japón, Países Bajos y muchos otros. Esto ha contribuido a popularizar el voleibol en mercados que tradicionalmente no eran los más fuertes del deporte, y ha generado récords de asistencia en varios de esos países anfitriones.
El voleibol en Asia, especialmente en Japón, Tailandia, China y Filipinas, goza de una popularidad enorme, y la llegada de los mejores equipos del mundo durante las semanas de la Liga de Naciones genera una expectación comparable a la de los grandes eventos deportivos internacionales.
Perspectivas: los récords que están por venir
Con la Liga de Naciones aún en construcción de su propia historia, los grandes récords del torneo están por establecerse. Qué selección acumulará más títulos en los próximos años, qué jugador o jugadora anotará más puntos en la historia del torneo, o qué partido generará el marcador más espectacular son preguntas que el tiempo irá respondiendo. Lo que ya es seguro es que la Liga de Naciones se ha convertido en el referente del voleibol entre selecciones a nivel mundial, y sus récords serán los que definan la historia del deporte en las próximas décadas.