El voleibol es un deporte de equipo en el que dos equipos de seis jugadores se enfrentan separados por una red. El objetivo es golpear el balón para que caiga en el campo contrario sin que el rival pueda devolverlo. Las reglas son claras, pero hay varios detalles importantes que conviene conocer desde el principio.
Los equipos y el campo
Cada equipo tiene 6 jugadores en pista. El campo mide 18 x 9 metros, dividido en dos mitades iguales de 9 x 9 por una red central. La red está a 2,43 metros de altura en categoría masculina y a 2,24 metros en femenina.
Los jugadores se distribuyen en dos filas de tres: zagueros (fila de atrás) y delanteros (fila de delantera). Esta distribución importa porque afecta a quién puede rematar y quién puede bloquear en cada momento.
El sistema de puntuación
El voleibol moderno usa el sistema de rally point: cada jugada termina con un punto, sin importar qué equipo sacó. No existe el concepto de “saque a favor” de épocas anteriores. Cada vez que el balón toca el suelo, sale fuera o un equipo comete una falta, se anota un punto.
Los sets
Un partido se divide en sets. Cada set se juega a 25 puntos, con la condición de ganar por al menos 2 puntos de diferencia. Si el marcador llega a 24-24, se sigue jugando hasta que un equipo abra esa diferencia de 2 (26-24, 27-25, etc.).
El formato habitual en competiciones es al mejor de 5 sets, aunque también se usa el mejor de 3. Si el partido llega al set de desempate (el quinto), este se juega solo a 15 puntos, también con diferencia mínima de 2.
La red
La red es el elemento central del juego. Los jugadores no pueden tocarla ni pasar al campo contrario durante el juego. El balón puede rozar la red y seguir siendo válido, siempre que caiga dentro del campo contrario.
Cómo se empieza y se retoma el juego
Cada punto comienza con un saque desde detrás de la línea de fondo. El equipo que gana el punto tiene derecho al siguiente saque. Cuando un equipo que no sacaba gana el punto, sus jugadores rotan en el sentido de las agujas del reloj antes de sacar.